Ficha técnica

Título: El diario down |  Autor: Francisco Rodríguez Criado | Editorial: Tolstoievski | Tamaño: 19 x 12,5 cm | Encuadernación: Bolsillo rústica  | Páginas: 124 | Precio: 8,99 euros | Ebook: 1,99 euros

El diario down

TOLSTOIEVSKI

Diciembre de 2013.
Un hospital, una mujer en el paritorio. Un hombre que fumaría en la sala de espera, si se lo permitieran y si él fumara, claro. Ese hombre es un escritor. Es la primera vez que está allí. Es su primer hijo.

Ese hombre es el nerviosismo preparto, la euforia postparto. Y es el hombre que recibe una de las noticias más duras que puede recibir un padre.

Es el hombre que primero llora, después niega, para finalmente aprender a amar a ese niño. Y lo hace a través de la escritura.

124 páginas en las que un hombre se sobrepone y trata de arrojar algo de luz sobre su vida. Su nueva realidad. La que estaba ahí, delante, pero lejos de él. 124 páginas para aprender a querer no son muchas, bien mirado.

«Descubrí -tratando de perdonarme a mí mismo- la amarga sensación de haber traicionado a un hijo en los dos o tres primeros días de su existencia, cuando yo era incapaz de bajar al nido solo, como si en aquella cuna no estuviera el ser más dulce del mundo sino mis peores fantasmas. Pero también descubrí que la paternidad ha sido para mí una experiencia tan dura como hermosa. Descubrí que el Síndrome de Down no son más que tres palabras huecas, que mi hijo no sufre más ni menos que cualquier otro niño, que disfruta como un loco en el parque o tirándole del rabo a su perra Betty. En definitiva, aprendí a querer a mi hijo por la escritura. Y he aprendido a ver el mundo con los preciosos ojos azules de mi Francisco. Cuando los ojos azules de Francisco me miran fijamente solo ven a un padre borroso y algo marchito, pero cuando yo lo miro a él -y no es pasión ciega- veo a un pequeño gran arquitecto dispuesto a levantar un muro indestructible. Un muro contra la adversidad, contra el miedo, contra la desazón.»

Lo que se dice del libro:

«El yo de esta obra testimonial padece dolor, pero es lo bastante inteligente como para reconocer cuáles son los límites de su sensibilidad y no practicar el sufrimiento. El narrador es el padre de un niño con síndrome de Down. En ese aspecto, de igualarse a alguien sería a Kenzaburo Oé. Pero a diferencia del escritor japonés, el narrador entiende desde un principio que su salvación, y la de su hijo, pasa por el concepto de antihéroe». Ricardo Martínez Llorca, Revista de Letras

«Les diría que lo que más me gusta de/libro es la escasa preocupación de FRC por la corrección política, su huida de los clichés (tanto de los fatalistas como de los excesivamente optimistas), pero mentiría, y eso no está bien. Lo que más me gusta de este libro es que no es un libro sobre la discapacidad, sino que lo es sobre la paternidad. [..]Esa naturalidad en la aceptación de las circunstancias es probablemente la mayor aportación no específicamente literaria que hace este pequeño pero magnifico libro.» Andrés Barrero, Libros y Literatura

«No espere encontrar en «El diario Down» la historia lacrimógena de un padre blandengue que se castiga con su suerte. Para nada. El autor sabe que la vida no le debe nada[..] El padre llora en silencio, escribe sobre poetas, perros y cromosomas extra, sobre el dolor y la esperanza, sobre otros padres y la felicidad, sobre los fantasmas de la noche y la normalidad. Sobre resitir. [..]Porque «El diario Down» es la vida.» Javier Pérez de Albéniz, El Descodificador

«El libro es magnifico. Está lleno de sinceridad y sensibilidad, sí, pero no es posible encontrar en él una gota de sentimentalismo, sino que rebosa buena literatura de principio a fin. Y por buena literatura entiendo aquello que emociona sin empalagar, que alimenta la inteligencia, que invita a pensar y a compartir la experiencia del escritor en lo que tiene de individual, pero también en lo que tiene de universal. Es una viaje hacia la luz en el que logra involucrarnos hasta el punto de que cerramos el libro lamentando que no sea más largo, y la sensación de que la lectura nos ha transformado de un modo sutil.» Eloy M. Cebrián, escritor

[Comienzo del libro]

Francisco nació en una clínica madrileña en las Navidades de 2013. Los primeros momentos fueron de inmensa alegría: nuestro precioso bebé (muy rubio, 2,5 kg, aún cerrados sus preciosos ojos azules) estaba predestinado a hacer felices a sus padres (primerizos) y al resto de una familia que, tras dos décadas sin celebrar el nacimiento de un nuevo miembro, veía en el niño algo así como maná caído del cielo.

Un par de horas después del nacimiento, la matrona que había estado presente en el parto me pidió que bajara al nido. Allí me esperaba una doctora junto al bebé, acostadito en una urna. El gesto sombrío de su cara no auguraba nada bueno. Me preguntó en qué hospital habían atendido a la madre durante el embarazo y si ya sabíamos algo.

-¿Algo de qué?

La doctora citó unas palabras para mí incomprensibles.

-Trisomía del 21.

-¿Qué significa eso?

-Síndrome de Down.

-Ya.

-Pero no estamos seguros. Solo tenemos sospechas.

Sospechas, pensé. Una palabra cortés para ocultar que están completamente seguros.

Después de tantos años haciendo malabarismos vitales sobre la cuerda floja, después de luchar contra fantasmas (unos imaginarios y otros demasiado reales), había llegado la hora de caer por enésima vez sobre el duro pavimento. Ya no había vuelta atrás. La trisomía del 21 percutía en mi cerebro machaconamente mientras subía las escaleras hacia nuestra habitación. Cómo darle la noticia a una madre de que su adorado bebé ha nacido con problemas.

¿Por qué a nosotros?, me dije. ¿Por qué una vez más? ¿Hasta cuándo va a durar esto? ¿De qué sirve intentar abrazar una paz interior que no está dispuesta a caer en mis brazos?

Al fin y al cabo, yo no pedía demasiado como padre. Me hubiera conformado con que Francisco fuera tan guapo como Paul Newman, tan buen futbolista como Cristiano Ronaldo, tan ingenioso como Woody Allen, tan elocuente como Winston Churchill. Nada del otro mundo. Pero la vida, sorda como siempre a mis deseos, había vuelto a hacer su propia elección.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]