Ficha técnica

Título: El continente olvidado | Autor: Michael Reid | Editorial: Belaqva | Colección: El ojo de la historia | ISBN: 978-84-92460-03-8 | Precio: 25 € | Páginas: 464

El continente olvidado

 BELAQVA

 

América Latina es un continente tan pobre como África; nunca ha descollado como India o China y siempre ha sido subestimado por las potencias occidentales. Sin embargo, es un continente vasto que alberga a 500 millones de habitantes, tiene la mayor superficie de tierra cultivable, el 85 % de las reservas de crudo del mundo, además de un panorama político y económico con transformaciones constantes. Reid argumenta en este libro que esas condiciones hacen del «continente olvidado» el laboratorio ideal y más vigoroso para llevar a cabo reformas que conduzcan a la construcción de sociedades más prósperas y justas en el marco de proyectos políticos que afiancen la democracia. Este libro surge de la experiencia periodística del autor como editor y corresponsal para América Latina durante más de veinticinco años para los más prestigiosos medios de comunicación ingleses.

 

 Capítulo 1
El continente olvidado

No pasa un solo mes sin que un líder político o una estrella de rock entrada en años exhorte a los ciudadanos de los países ricos para extender ayudas a África.

Con la misma regularidad, en la medida en que surge una nueva estadística del avance económico de Asia, se afi rma que el futuro del mundo se encuentra en China e India. Mientras tanto, los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y los subsiguientes en Madrid, Londres y otras partes signifi caron que para los Estados Unidos y Europa, el Medio Oriente y el mundo islámico en general cobraban un apabullante interés estratégico.

¿Y qué pasa con América Latina, la otra gran región del mundo en desarrollo? «América Latina hoy en día no le importa a nadie un pepino», le dijo Richard Nixon en 1971 al entonces joven Donald Rumsfeld, futuro secretario de Defensa estadounidense, cuando le aconsejaba qué parte del mundo debía ignorar si quería una carrera brillante.

Con excepción de las guerras de Centroamérica en los años ochenta del siglo xx, la opinión de Nixon sigue vigente. Por cierto, el descalabro económico de Argentina en 2001-2002 suscitó miradas horrorizadas y la desconfi anza de los inversionistas extranjeros hacia toda América Latina. Los capos de la mafia y la violencia de la guerrilla en Colombia a veces meritaban un titular de prensa. Fidel Castro en su vejez seguía siendo una curiosidad, tercamente apoltronado en su isla comunista y después de haber visto pasar nueve presidentes estadounidenses. Pero de repente se descorrió el velo del olvido que la mayoría de los medios de comunicación de Europa y Estados Unidos habían tendido sobre América Latina. La secuencia de elecciones presidenciales en una docena de países en los trece meses posteriores a noviembre de 2005 despertó un pequeño brote de interés en el exterior. Se percibía un irrevocable viraje hacia la izquierda, liberándose de un supuesto tutelaje de Estados Unidos, bajo lo cual se afi rmaba que América Latina había languidecido para siempre.

Gran parte de las miradas recaían en Hugo Chávez, el voluble y populista presidente de Venezuela, y en su búsqueda de discípulos en el resto de la región. Chávez despertó el temor de muchos (y las esperanzas de otros) de que se convertiría en un segundo Fidel Castro, sólo que armado de petróleo.

 

 

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