Ficha técnica

Título: El arte en la era de lo global | Autora: Anna María Guasch | Editorial: Alianza Literaria | Formato: 17,5 x 23 cm.  | Fecha: marzo de 2016 | Páginas: 456 | ISBN:  9788491042945 | Precio: 32,00 euros

El arte en la era de lo global

ALIANZA LITERARIA

La exposición «Magiciens de la Terre» en el Centre Georges Pompidou en 1989, descubrió una profunda falla en el mundo del arte contemporáneo, limitado hasta entonces, con escasas matizaciones o excepciones, a las fronteras de Europa y América del Norte.

Veinticinco años después, la mirada occidental ha dejado de ser imperante, tal como se puso de manifiesto en el remake de «Magiciens de la Terre» que tuvo lugar en el mismo lugar, en julio de 2014, y que elevó la exposición de 1989 a la categoría de «muestra de culto». En dicho remake, fue edificante repensar a través de documentos, epistolarios, publicaciones, filmes y fotografías la aventura conceptual de Magiciens de la Terre, pero sobre todo fueron estimulantes los debates llevados a cabo en la Bibliothèque Kandinsky del propio Pompidou sobre la genealogía de la exposición, su recepción crítica y los desplazamientos teóricos que implicó.

Los años que median entre «Magiciens de la Terre» de 1989 y su recreación documental en 2014 constituyen el territorio temporal que escanea y cuestiona este libro, un territorio de flujos cambiantes y categorías mezcladas dominado por la capacidad creativa de la interacción y del diálogo, pero también por una economía en crisis que pone en entredicho el desarrollo basado en el crecimiento o por una política de sociedades pospolíticas que generan tanto utopías de no-fronteras como radicales procesos de carácter religioso y territorial. 

 

PRÓLOGO

Cuando en 1989 visité la exposición Magiciens de la terre en el Centre Georges Pompidou de París, pensé que muchos aspectos del arte iban a dar un vuelco radical. Ni la exposición ni su comisario, Jean-Hubert Martin, director en aquellos años del Musée National d’Art Moderne de París, estuvieron exentos de crítica, pero lo cierto es que desde principios de la década de los noventa se fue imponiendo un nuevo paradigma artístico gestado y confirmado por historiadores del arte, antropólogos, activistas, teóricos culturales, curadores, artistas y creadores. Se entró en una era transicional que no sólo ha supuesto el paso de un mundo etnocéntrico a uno multicultural y global o la emergencia de cuestiones de identidad cultural, movilidad geopolítica y desterritorialización, fuesen diásporas, exilios o nomadismos, sino la aceleración social del tiempo y el eclipse virtual de la distancia.

     La aldea global que McLuhan había formulado a principios de la década de los sesenta se empezó a hacer presente en el proceso de espacialización del arte que Martin propugnó pocos meses antes de que se derrumbase el Muro de Berlín y la globalización y los conceptos de globalidad y glocalidad nos situasen ante una realidad plural en la que lo local y específico convivían con lo ubicuo y amorfo en un marco, sin embargo, plagado de conflictividad, tensión y contradicción.

     Magiciens de la terre descubrió una profunda falla en el mundo del arte contemporáneo, limitado hasta entonces, con escasas matizaciones o excepciones, a las fronteras de Europa y América del Norte. Falla que su comisario intentó subsanar presentando obras de Marina Abramovic, Jean-Michel Alberola, Giovanni Anselmo, John Baldessa-ri, Gabriel Bien-Aim, Alighiero Boetti, Christian Boltanski, Louise Bourgeois, Daniel Buren, Francesco Clemente, Enzo Cucchi, Hans Haacke, Anselm Kiefer, Barbara Kruger, richard Long, Mario Merz, Antoni Miralda, Juan Muñoz, Claes oldenburg, Sigmar Polke, Daniel Spoerri o Jeff Wall, por sólo citar algunos de los «occidentales», junto a piezas de Frédéric Bruly Bouabré, Bodys Isek Kingelez, Cheri Sam-ba, Alfredo Jaar, Cildo Meireles, Huang Yong Ping, Sarkis o Yang Jie Chang. Aunque, como se le criticó en su día, hizo esa aleación artística aún con mirada occidental y sin una clara voluntad o capacidad de contextualizar el proceso creativo alejado de lo canónico.

     Veinticinco años después, la mirada occidental ha dejado de ser imperante, tal como se puso de manifiesto en el remake de Magiciens de la terre que tuvo lugar en el Centre Georges Pompidou en julio de 2014 y que elevó la exposición de 1989 a la categoría de «muestra de culto». En dicho remake, fue edificante repensar a través de documentos, epistolarios, publicaciones, films y fotografías la aventura conceptual de Magiciens de la terre, pero sobre todo fueron estimulantes los debates llevados a cabo en la Bibliothèque Kandinsky del propio Pompidou sobre la genealogía de la exposición, su recepción crítica y los desplaza-mientos teóricos que implicó, cuestiones estas consideradas en un momento en que la producción artística, en el marco de la cultura, obedece a una galopante globalización social y económica.

     Los años que median entre Magiciens de la terre de 1989 y su recreación documental en el Centre Georges Pompidou en 2014 constituyen el territorio temporal que escanea y cuestiona este libro, un territorio de flujos cambiantes y categorías mezcladas dominado por la capacidad creativa de la interacción y del diálogo, pero también por una economía en crisis que pone en entredicho el desarrollo basado en el crecimiento o por una política de sociedades pospolíticas que generan tanto utopías de no-fronteras como radicales procesos de carácter religioso y territorial.

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