Ficha técnica

Título: El anzuelo del diablo. Sobre la empatía y el dolor de los otros  | Autor: Leslie Jamison |
Traducción: Rita Da Costa | Editorial: Anagrama | Colección: Argumentos |
Páginas:  360 | ISBN: 978-84-339-6386-4 | Precio: 19,90 euros

El anzuelo del diablo

ANAGRAMA

«Nada humano me es ajeno», dice una célebre sentencia de Terencio que abre este libro. Los ensayos aquí agrupados abordan asuntos variopintos, pero están férreamente unidos por un nexo común: la experiencia del dolor vivida por uno mismo y observada en los demás, lo que lleva al tema nuclear de esta ambiciosa obra: la empatía a la que hace referencia la cita inicial.

Leslie Jamison empieza con un texto en el que relata su vivencia como falsa enferma que simula dolencias para estudiantes de medicina, y a partir de ahí va narrando sus verdaderas relaciones con el dolor: una enfermedad cardiaca, una agresión sufrida en Nicaragua por la que acaba con la nariz rota, un aborto, las adicciones, los cortes que ella misma se causa, los desórdenes alimentarios… Y este dolor vivido en sus propias carnes la lleva a abordar el dolor ajeno en diversas formas: las enfermedades raras como la padecida por su hermano, las carreras de resistencia extrema, la experiencia carcelaria, la violencia irracional, los vaivenes afectivos y, finalmente, la plasmación del dolor femenino en la literatura y otras artes, a través de figuras como Frida Kahlo y obras como Carrie de Stephen King, un poema de Anne Carson o la serie de la HBO Girls.

El resultado es un volumen que, partiendo de la memoria personal, deriva hacia el ensayo para abordar el dolor propio y el ajeno como un modo de indagación en uno mismo y en el comportamiento humano. El contundente y lúcido resultado emparenta a la autora con figuras como Susan Sontag y Joan Didion, y ha provocado que el libro sea recibido como un acontecimiento literario de primerísima magnitud.

«Ha sido recurrentemente señalado como uno de los libros estrella del año. Su autora ha sido aclamada por la crítica como una de las voces más personales y profundas del panorama literario actual estadounidense» (Andrea Aguilar, El País).

«Este extraordinario libro de ensayos nos hace pensar de inmediato en escritores tan dispares como Joan Didion y John Jeremiah Sullivan. Son ensayos cerebrales, agudos y con múltiples capas» (Dwight Garner, The New York Times).

«Una estimulante e implacable investigación sobre el dolor y cómo éste nos permite entender a los demás y a nosotros mismos» (Publishers Weekly).

«Unos ensayos poéticos y que indagan dolorosamente en la violencia, el sexo, la enfermedad, la autoestima y la plasmación literaria de todo esto» (Hillel Italie, Associated Press).

«Una escritura consistente que aúna pasión y gracia. Una obra puntera de la literatura ensayística» (Phillip Lopate, San Francisco Chronicle).

«Intenso, original» (Olivia Laing, The New York Times Book Review).

La empatía a examen

Me gano la vida como «actriz médica», lo que significa que me hago pasar por enferma. Me pagan por horas para que los estudiantes de medicina adivinen mis enfermedades. Me llaman paciente estándar, es decir, tiendo a interpretar los síntomas típicos de mis trastornos. Soy lo que, en la jerga del oficio, se abrevia como PS (paciente simulado). Puedo hablar con soltura sobre los síntomas de la preeclampsia, el asma y la apendicitis. Interpreto a una madre cuyo bebé tiene los labios azules.

La interpretación médica funciona como sigue: te dan un guión y una bata de papel. Te pagan 13,50 dólares por hora. Los guiones tienen entre diez y doce páginas de longitud, y en ellos se esboza lo que nos pasa; no sólo dónde nos duele, sino también cómo expresarlo. Nos dicen cuánto podemos desvelar, y cuándo. Se supone que debemos ir dosificando las respuestas en función de un protocolo específico. Los guiones abundan en detalles sobre nuestras vidas ficticias: la edad de nuestros hijos, las dolencias de nuestros padres, los nombres de las empresas inmobiliarias o de diseño gráfico para las que trabajan nuestros maridos, el peso que hemos perdido a lo largo del último año, la cantidad de alcohol que tomamos por semana.

Mi caso de especialidad médica es Stephanie Phillips, una mujer de veintitrés años que sufre algo llamado trastorno de conversión. Llora la muerte de su hermano, y el dolor se sublima en forma de ataques convulsivos. No conocía su trastorno. No sabía que la pena pudiera producir convulsiones. Se supone que ella tampoco lo sabe, ni se le ha ocurrido relacionar los ataques con el duelo.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]