Ficha técnica

Título: ¿Dónde  estoy en esta historia? Memorias | Autor: Emir Kusturica | Traducción: Noemí Sobregués | Editorial: Periférica | ISBN: 978-84-9942-146-9 | Páginas: 352 | Precio: 21,90 euros | Formato: Rústica con solapas

 

¿Dónde estoy en esta historia? Memorias

PENINSULA

 

 Memoria sentimental, política y cinematográfica de uno de los más grandes directores de cine de la segunda mitad del siglo XX, dos veces ganador de la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes.

Inusual y provocador, un impresionante testimonio de lucidez no exento de ironía y humor: Kusturica consigue arrancarnos la emoción, sátira y melancolía, a modo de un Cinema Paradiso actual, y marcar un estallido sentimental de la mano de anécdotas y personajes reales. Como Fellini, Kusturica sabe cómo decirlo.

«El hombre tiende a olvidar, y con el paso del tiempo el olvido se ha convertido en un arte fundamental de la especie humana. Si el olvido, ese gran señor, no atenuara los pensamientos apasionados, los convirtiera en razonables y los ordenara, nuestro cerebro sería un simple contenedor. Sin el olvido, ¿podríamos dirigir la mirada al futuro? ¿Qué pasaría si sintiéramos que de nuestra alma no deja de manar sufrimiento, si el olvido no cubriera los duros momentos de nuestra vida como las nubes ocultan el sol? Sería imposible sobrevivir».
«Los tamborileros del capitalismo liberal nos han invitado a que dejemos de lado todo apego a nuestra cultura y nuestra identidad y que nos dejemos arrastrar por el torbellino de la revolución tecnológica, que supuestamente canaliza el curso de nuestro destino y convierte el mercado en el regulador de nuestros procesos vitales» (Emir Kusturica).

 

 

Comienzo del libro

 

El hombre tiende a olvidar, y con el paso del tiempo el olvido se ha convertido en un arte fundamental de la especie humana. Si el olvido, ese gran señor, no atenuara los pensamientos apasionados, los convirtiera en razonables y los ordenara, nuestro cerebro sería un simple contenedor. Sin el olvido, ¿podríamos dirigir la mirada al futuro? ¿Qué pasaría si sintiéramos que de nuestra alma no deja de manar sufrimiento, si el olvido no cubriera los duros momentos de nuestra vida como las nubes ocultan el sol? Sería imposible sobrevivir. Lo mismo sucede con las grandes alegrías. Si el olvido no las anestesiara, acabarían volviéndonos locos. El olvido atenúa el dolor de un amor perdido. Si nuestro rival nos da una bofetada en el patio del colegio, a la hora del recreo, y se gana así las simpatías de la niña de la que los dos estamos enamorados, solo el olvido nos curará de la irremediable pérdida amorosa. Como una fotografía que poco a poco va perdiendo brillo, la herida cicatriza
con el paso del tiempo.
¿Cómo siente el hombre las grandes crisis de la historia? ¿Cómo las vive? Tanto antes como ahora impera el olvido. Al observar hasta qué punto las masas pueden olvidar los motivos que provocaron las grandes tropelías históricas, y con qué facilidad aceptan como verdad una interpretación elaborada a posteriori, me he visto obligado a excluir el olvido del principio de causa y efecto. Después de la guerra de Bosnia se ha santificado a los nacionalistas religiosos, como si fueran los grandes defensores de una Bosnia multiétnica, para satisfacer los objetivos militares y estratégicos de las grandes potencias, y se ha considerado que el número de víctimas de todos los bandos fue insignificante, excepto el de los que estaban al servicio de dichos objetivos, de modo que he llegado a la siguiente conclusión: el olvido es una compuerta por la que evacuamos las ideas molestas tanto del pasado como del futuro, y es así porque pocas cosas cambian en los componentes básicos de la vida humana.

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