Ficha técnica

Título: Diario del anciano averiado | Autor: Salvador Pániker | Editorial: Literatura Random House | Colección: Literatura Random House | Medidas: 144 X 238 mm | Formato: tapa dura | Páginas: 448 | ISBN: 9788439730880 | Fecha publicación: nov /2015 | Precio: 19,90 euros | Ebook: 9.99 euros

Diario del anciano averiado

LITERATURA RANDOM HOUSE

La esperada cuarta entrega de los diarios de Pániker. Un documento memorialista, intensamente humano, donde aflora lo más relevante de su obra. «Un crítico ha señalado que lo mejor de mi obra (y lo más ameno) se encuentra en mis diarios. Esos textos son, en todo caso, los que más he disfrutado escribiendo. Diario del anciano averiado comprende el período que va del año 2000 al 2004, ya en pleno siglo XXI. Como de costumbre, hablo de mis vivencias, mis reflexiones, anécdotas de mi vida social e, incluso, de dos nuevas historias de amor que pueden sorprender al lector tanto como me han sorprendido a mí mismo. De lo cual se infiere que, en contra de lo que dice el título del libro, el anciano no está todavía del todo averiado.» Salvador Pániker

Diario del anciano averiado prosigue la serie iniciada por Cuadernillo amarillo, Variaciones 95 y Diario de otoño.

Reseñas:

«En sus diarios Pániker juega con las cartas boca arriba, se muestra sin tapujos: contradictorio, digresivo, dopado, enfermo, insultantemente atractivo a los setenta y tantos, exultante, cansado, curioso, procaz, con el afán de reunir al viejo sabio y al niño interior, y con la aspiración de poner la palabra al servicio de la felicidad y la lucidez: un misticismo desprovisto de santurronería, entre el zen, el tao y el tantra.» Manel Ollé, Culturas, La Vanguardia

«Ya cumplidos los setenta, Pániker abre una nueva etapa con la publicación de unos dietarios reelaborados en los que parece haber encontrado su estilo de madurez y tienen amplio éxito de ventas.» Mauricio Bach, Culturas, La Vanguardia

«Salvador Pániker es la inteligencia en estado superlativo.» El Mundo

«El autorretrato de un heterodoxo, una especie realmente rara y valiosa de nuestro país.» Culturas, La Vanguardia

«Pániker como personaje, y como escritor, es frívolo y hondo, lúcido y cool, cálido donde hay que serlo e implacable sin perder los estribos.» Iván Tubau

«Su estilo literario es lacónico, parco en metáforas, seco, pero barre el escenario con el fulgor penetrante de un láser.» Miguel Dalmau

 

Fragmento

2000

2 de enero

Arranca el año 2000 dentro de un clima de optimismo económico considerable. La OCDE pronostica la llegada de una onda de crecimiento que habrá de durar hasta el 2020. Abundancia de prospectivas en los periódicos. Muchos se ocupan de asuntos que yo mismo vengo glosando desde hace años, así el movimiento simultáneo hacia lo planetario y lo local, el tema de la religión a la carta, el mestizaje, el desciframiento del genoma humano, la tecnología inteligente, los movimientos migratorios.

Tocante a eso último, la ONU advierte que Europa necesitará más de cien millones de inmigrantes de aquí al 2025; lo cual es una consecuencia de la disminución y envejecimiento de la población. España, que era un país de alta natalidad hace treinta años, se ha convertido en uno de los de menor fecundidad del mundo. España, con todo, tampoco tiene malas perspectivas económicas. La crisis de los años setenta comenzó a superarse a mitad de los ochenta. Las empresas se van pasando a tecnologías que ahorran trabajo, y habrá que ver qué ocurre con el problema del empleo. Por el momento, la paz social parece asegurada.

 

20 de enero

Hay mucha gripe, y yo sigo sin ánimo y sin estamina (traducción improvisada del inglés stamina). A pesar de lo cual decido asistir a la cena literaria a que me invita la editorial Planeta. Y lo mejor ha sido la llegada tardía de JX, sonriente y llena de naturalidad y despiste. La JX que a mí me gusta. Joven de aspecto. El resto de la velada, previsible. A mi lado, la escritora Carmen Riera, encerrada en sí misma, trata de ser simpática pero se le nota demasiado el esfuerzo. Probablemente sea una mujer voluntariosa y tímida. En contraste con Riera, la también escritora Isabel-Clara Simó y el lingüista Sebastià Serrano son simpáticos sin esfuerzo. Charlo con Magda Oliver, que dirige algo relacionado con la cultura de la Generalitat. Abrazo a Imelda Navajo, que hoy manda en Planeta, y que dice que me admira mucho. Bien jugado, Imelda, este es el protocolo: halagarnos los unos a los otros, mantener el equilibrio con buena cara. Cesáreo Rodríguez-Aguilera, en cambio, aparece muy deteriorado, tanto física como mentalmente. En fin, intercambio saludos y sonrisas con los sospechosos habituales, incluido el alcalde Clos.

Le dieron un premio a no recuerdo quién.

 

28 de enero

El anciano se levanta de la cama tambaleándose. El anciano ha dormido mal, le duelen los huesos, no se sabe si es por gripe o por artrosis. El anciano no se propone correr los cien metros lisos, sólo aspira a una cierta normalidad con margen de maniobra. El anciano, mientras se afeita con la portátil, pedalea en el ciclostátic. Luego, en algún momento, despacha por teléfono con su secretaria. Toma los medicamentos contra la hipertensión. Ojea los periódicos. Eso de leer los periódicos tiene un pedigrí incluso filosófico. Nada menos que Hegel consideraba «la lectura de los diarios matutinos como una especie de bendición», como una tarea indispensable para orientar la conducta humana. El anciano lee, pues, los periódicos y encuentra comentarios sobre la Europa que se prepara para saltar al euro. Shere Hite declara que «las mujeres serán las líderes del siglo XXI». Las acciones de Microsoft siguen superando en valor a las de General Motors, comprobación de que hemos pasado de una era dominada por la industria a otra dominada por la información. Ha fallecido Friedrich Gulda, el pianista heterodoxo que mezclaba música clásica con jazz. También ha fallecido Hedy Lamarr, probablemente la actriz de cine más guapa que ha existido. El anciano se asombra, todavía, de ser anciano; es un anciano reciente; dentro de poco se habrá acostumbrado ya a ser anciano. O quizá no. El anciano destapa la máquina y escribe lo que antecede.

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