Ficha técnica

Título: ¡Despidan a esos desgraciados! | Autor: Jack Green |  Traducción: Rubén Martín Giráldez | Prólogo: José Luis Amores| Editorial: Alpha Decay | Colección:  Héroes Modernos | ISBN: 978-84-92837-27-4| Páginas: 208 | Formato:  20,5 x 12,5 cm.| Encuadernación: Rústica |  PVP: 15,00 € | Publicación: 23 de enero de 2012

¡Despidan a esos desgraciados!

ALPHA DECAY

¡Despidan a esos desgraciados! es una diatriba por entregas que corresponde a los números 12 a 14 del fanzine Newspaper (1962), en los que se repasaba ferozmente cada una de las reseñas que suscitó en la prensa la aparición en 1955 de la primera novela de William Gaddis: Los reconocimientos. Uno a uno, Green examina las manifestaciones de aquellos reseñistas que, a su juicio, obviaron la lectura del libro del que hablaban; desgrana una teoría malhumorada y sin ínfulas según la cual la opinión Equivocada y Unánime (histórica) puede proceder de una mala lectura, pero nunca debe derivar de la omisión de esa lectura. Preguntas pertinentes a todas las épocas: ¿Se reseñan libros que no se han leído? ¿Se escribe lo que de ninguna manera se opina? ¿Decimos que entendemos lo que no entendemos?

Jack Green da los nombres completos de los críticos que él piensa que merecen ser despedidos por no haber hecho su trabajo. Y hay constancia de que consiguió la expulsión de algún firmante con su libelo demoledor. La calidad de su prosa agresiva llevó a más de uno a pensar que detrás de este pseudónimo se escondía el mismo Gaddis defendiendo su novela, o (lo que para otros muchos sería lo mismo) el escritor Thomas Pynchon.

Alpha Decay presenta este recalcitrante artefacto con motivo de la publicación en España de Los reconocimientos de William Gaddis, que la editorial Sexto Piso prepara en nueva traducción para 2012.

«Es un truismo que los escritores cuyo trabajo se sitúa al margen de las normas de la momificada familiaridad son generalmente mal recibidos por críticos con profundas carencias como lectores. Qué placer da, por lo tanto, contar con ¡Despidan a esos desgraciados!, las tres entradas del fanzine de Jack Green en torno a William Gaddis, que pueden considerarse como una de las auténticas obras maestras de finales de los cincuenta y principios de los sesenta.» GILBERT SORRENTINO

«Treinta años después, aún puedo recordar el placer que me causó el enfado de Jack Green. ¡Despidan a esos desgraciados! sigue siendo un documento crucial de la literatura norteamericana posterior a la segunda guerra mundial.» DAVID MARKSON

«Es saludable y digno de celebración que se haya recuperado ¡Despidan a esos desgraciados! en formato libro. Constituye un aviso para los críticos poco cuidadosos a la vez que requiere el tributo de la turba de críticos profesionales y amateur que se equivocaron respecto a una de las novelas más influyentes de nuestro tiempo.» GEORGE GARRETT

«Uno de los documentos más desopilantes y esclarecedores sobre las relaciones peligrosas entre alta literatura y bajo periodismo cultural.» RODRIGO FRESÁN

 

 

¡QUÉ POCA VERGÜENZA!

Fatalidad. Me hago crítico.
Héctor Berlioz, Memorias

¿Alguien sabe quién es William Gaddis? ¿Alguien ha visto alguna vez una novela de William Gaddis? ¿Existieron realmente novelas escritas por alguien llamado William Gaddis o solamente Gaddis? ¿Quién es Jack Green? ¿Leen ustedes crítica literaria? ¿Alguien sabe quién es Michiko Kakutani?

En marzo de 1955 la editorial neoyorquina Harcourt, Brace & Company publicó la primera novela de un escritor desconocido de 32 años llamado William Gaddis. La novela se titulaba The Recognitions, tenía 956 páginas y recibió cincuenta y cinco reseñas en diversos medios impresos. Sólo «se vendieron unos pocos centenares de copias». Bueno, ¿y qué? Siempre ha habido escritores jóvenes y editoriales dispuestas a publicar sus primeras novelas, de lo contrario la literatura no existiría como tal. También ha habido desde siempre escritores que han elegido opciones de, digamos, envergadura para expresar lo que sienten que tienen que decir al mundo. Sin ir demasiado lejos, James Joyce lo hizo treinta y tres años antes que Gaddis con un número de páginas que oscila entre 644 y 1.000, según la edición que se maneje. Digamos entonces que The Recognitions fue considerada, como el Ulises de Joyce, una obra «difícil». Y aclaremos de paso que, dado el peso de las consideraciones religiosas en el desarrollo de la trama, se la tachó de obscena.

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