Ficha técnica

Título: Del lado de la vida. Antología poética 1974-2014 | Autor: Manuel Ruiz Amezcua |  Prólogo:  Antonio Muñoz Molina | Editorial: Galaxia Gutenberg Colección: Rústica  | Páginas: 372 | ISBN: 978-84-16072-40-8 | Precio: 20,00 euros 

Del lado de la vida

GALAXIA GUTENBERG

«Estimado Manuel Ruiz Amezcua. La suya es una poesía dolorida, pero no sin esperanza. En los tiempos de hoy cuesta mucho trabajo mantener la cabeza levantada. Quizá la poesía sea la mejor palanca. Una novela nunca da la sensación de poder levantar el mundo. La poesía sí. Como esta suya.» José Saramago

«En el variopinto panorama poético español de hoy, en el que si algo predomina es un antiunamuniano «pensamiento débil», merece, a mi juicio, Manuel Ruiz Amezcua más atención de la que se le presta. Su obra es un interesante ejemplo de «poesía de ideas».» Víctor García de la Concha.
ABC Cultural

«Manuel Ruiz Amezcua ha acumulado durante décadas una obra poética extensa y de alta calidad que ofrece aspectos y matices muy dignos de atención. Utiliza un léxico seleccionado, pero muy próximo al coloquial, que alcanza gran fuerza y una capacidad expresiva sorprendente.» Juan Cano Ballesta

«Ruiz Amezcua, poeta sincero, poeta auténtico, poeta irremediable, dispuesto a luchar incluso contra sí mismo, no ha tenido en cuenta la moda al sentir, pensar y escribir los versos de Contra Vosotros. El poeta, voluntariamente ajeno a las urgencias de la moda, no abandona al viejo rencor social, sino que lo sitúa en la más candente y esperpéntica actualidad.» Fernando Fernán Gómez.
La Razón 

PRÓLOGO

Manuel Ruiz Amezcua y la alegría de decir no

Manuel Ruiz Amezcua pertenece a un linaje muy antiguo en la literatura: el de los negadores apasionados, los acusadores furiosos, los disconformes que encuentran en todas partes y en todas las cosas una razón para la disidencia. Es un linaje en el que abundan los poetas, pero no exclusiva ni principalmente. Y viene casi de los mismos orígenes de algo que ni siquiera sabemos si era ya la literatura: del escándalo del autor del Poema de Gilgamesh ante la sinrazón y la crueldad de la muerte, de las quejas furiosas de los trágicos griegos contra la crueldad del destino y la frivolidad destructiva de los dioses, y desde luego de algunos de los libros llamados proféticos y sapienciales de la Biblia, en particular, desde luego, el Eclesiastés y el de Job, a los que hay tantas referencias visibles e indirectas en los poemas de Ruiz Amezcua. Voces solitarias que claman en el desierto, y que definen al poeta como aquel que se opone al mundo, el que se queda al margen, el que prefiere no secundar ni transigir, el que mira como un engaño esa otra dirección, también originaria, que puede tomar la poesía, la de la contemplación serena y templada o la de una celebración de lo que existe cercana a la ebriedad.

     Si uno se fija, no hay poeta grande, ni escritor o artista grande, en el sentido más amplio, que no se sitúe o más bien que no se halle sin remisión en una de esas escuelas. Hay quien huye de los seres humanos y quien camina hacia ellos con los brazos abiertos. Hay quien ve la belleza más que la fealdad, y la dicha más que el dolor, y quien sabe que esos polos opuestos son sin remedio los de la experiencia humana, y los mira con una extra ña ecuanimidad, con una sonrisa de burla: Cervantes o Montaigne, por ejemplo, quizás también Antonio Machado.

     Uno no elige el metal de su voz, igual que no elige el lugar ni la fecha de su nacimiento, ni las condiciones de su origen. El lugar, el origen social, el tiempo, son los materiales de la biografía y también los de la propia literatura, a condición de que uno no sea un impostor. La voz herida y airada de Ruiz Amezcua estaba ya en sus primeros poemas, y lo que ha hecho su educación personal, ciudadana, literaria, política, ha sido ir depurándola y añadiéndole registros y flexibilidad, dentro de un rango que nunca ha necesitado hacerse muy amplio para desarrollar todas sus posibilidades expresivas, para ir tanteando sucesivamente, a lo largo de una carrera de escritor que ya dura cuarenta años, direcciones y límites.

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