Ficha técnica

Título: De los otros | Autor:  Mariano Peyrou  |  Editorial: Sexto Piso| Colección: Narrativa Sexto Piso  |  Año de publicación: 2016 |  ISBN: 978-84-16358-91-5 | Páginas:216 | Formato: 15 x 23 | Precio: 17 euros  | 

De los otros

SEXTO PISO

Roberto Teyssier es un compositor de música contemporánea al que aparentemente no le van mal las cosas: puede dedicarse a lo que le interesa, disfruta de cierto reconocimiento profesional, tiene gente que lo quiere y gusta a las mujeres. Sin embargo, está insatisfecho, tal vez porque ha llegado al final de la juventud y nota el peso de los años, o porque sus raíces extranjeras le hacen sentir que no acaba de encajar, o por su personalidad un tanto ciclotímica.

Invitado a pasar un fin de semana a una casa de campo, Roberto se encuentra con una serie de personajes que darán pie a diversas situaciones y reflexiones: el miserable lugar que ocupa el artista en la sociedad actual, el no menos miserable lugar que ocupan la inteligencia y la sensibilidad, la dificultad para asumir la herencia política y familiar, la ingenuidad de una posición desengañada…

Novela ambiciosa, desbordante de humor y de ironía, con un lenguaje siempre imaginativo en la tradición de la mejor vanguardia europea, De los otros realiza un minucioso estudio de la identidad y su dependencia de la mirada ajena, del arte y su elitismo, de la amistad y la seducción, cuestionando hasta qué punto vivimos de cara a los demás y confundimos la pose y lo auténtico, y mostrando al mismo tiempo lo que nos rescata y nos eleva a través de la creatividad, de la imaginación, del juego, de la complicidad, de la ternura, de todo lo que podemos compartir: a través de los otros.

«Mariano Peyrou posee una de las escrituras más personales y sorprendentes del panorama actual». Luis Bagué Quílez, Babelia

«Esas raras veces en que el ingenio se acompaña de sustancia, el resultado puede ser fascinante. En ese momento es cuando yo dejo de llamarlo «ingenio» -a secas- y lo llamo «talento» -sin más-». Sara Mesa, Estado Crítico

 

PÁGINAS DEL LIBRO

VIERNES

Irritado y alegre, trató de abrir la puerta del coche pero no pudo, subía pero no abría, hasta que Pola se dio cuenta y apretó un botón y él pudo entrar. Llegas tarde. Muy tarde. Ya te lo avisé, dijo Pola. Sí, pero no tanto. Además, no me gusta que te quejes cuando vengo a recogerte. Si prefieres, quedamos en la puerta de mi casa, ya verás qué puntual puedo llegar a ser. Vamos, dijo él, no te voy a privar del placer de ser mi choferesa. Te lo digo en serio, Tico, no me gusta que protestes. Pero ¿qué es esto, la revolución francesa, la toma de la Bastilla? La toma de la pastilla, contestó ella, tienes que acabar de una vez con esta fase maníaca. Te prefiero cuando estás depre. No me lo creo, dijo él. Cuando estoy depre no te llamo. Aunque a lo mejor sí, me prefieres por eso. No, ya sabes que tienes que llamarme siempre, tratar bien a Pola, ser divertido y no protestar. Usted me confunde, señora.

     Dentro de un momento, Pola iba a arrancar y preguntar hacia dónde tenía que ir para coger la autopista que, después de unos cuantos semáforos de viernes por la tarde, se presentó ante ellos como un trámite que resolver y como un fin en sí mismo, respectivamente, aunque ya estaba oscuro y Tico había querido llegar de día. Como si no tuvieran nada de qué hablar, Tico buscó en su bolsa y puso un disco. Después la lanzó con excelente puntería al asiento de atrás.

     ¿Qué haces?, preguntó Pola. No te pega nada. Ahora escucho estas cosas. Me apasionan estas cosas. ¿De verdad? Escucha, sé que a ti también te va a gustar. Claro que me gusta, lo que no entiendo es que te guste a ti. ¡Si suena bien!, dijo Pola. ¿Qué estás sugiriendo con tanta sutileza?, preguntó él. Nada, nada. Vale, entonces calla y escucha. Escucha tú, Tico, esto que te propongo sí que es un temazo. ¿De verdad te apasiona escuchar esta música o lo que te apasiona es la imagen que tienes de ti mismo cuando la escuchas? ¿Eso es un temazo? Lo hemos hablado mil veces, es lo único de lo que se puede hablar conmigo. Pero Tico, te veo en baja forma, dijo ella. Si te has olvidado la ironía en casa, todavía podemos volver. Él siguió como si el comentario no le molestara, como si se hubiera olvidado en casa la susceptibilidad. No puedo distinguirlo, me apasionan las dos cosas. Todo significa algo, más allá de lo que es, ¿no? Todo remite a otra cosa. Estamos condenados a la interpretación, a la lectura, le fôret des symboles, siempre es lo mismo. Claro, por eso digo que no te A veces quisiera ser un señor sencillo como los de los pueblos que vamos a atravesar dentro de un rato, el aperitivo de los domingos y ¿Sencillo en un pueblo? No aguantas ni dos días. No sé ni cómo vas a poder estar todo el fin de semana sin leer el New York Times. Ya verás, dijo él. No me vas a reconocer cuando me veas ordeñando las vacas antes de que salga el sol. Y ahora calla de una vez que te lo pongo de nuevo.

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