Ficha técnica

Título: Cuadernos. Volumen II | Autor: Georg Christoph Lichtenberg | Traducción: Carlos Fortea | Editorial: Hermida | Colección: El Jardín de Epicuro – No Ficción | Portada: William Hogarth | Páginas: 312 | Medidas: 14,5 X 21 cm | ISBN: 978-84-945619-4-8 | Fecha: diciembre 2016 | Precio: 25 euros |

Cuadernos

HERMIDA EDITORES

Este segundo volumen de los Cuadernos (Sudelbücher) de Georg Christoph Lichtenberg ve ahora la luz por vez primera en castellano. Contiene los cuadernos D y E, apuntes desde 1773 hasta 1776, respetando íntegramente la obra canónica original, que hasta ahora tan sólo se había traducido breve y parcialmente.  

El pensamiento de Lichtenberg es aforístico y fragmentario a propósito, pues con esa forma de exposición el intempestivo y atípico ilustrado alemán quería oponerse firmemente al estilo de hacer filosofía en la época -todo pensador de renombre había de escribir un sistema, si es que quería que la universidad alemana le abriese las puertas-, huyendo de la filosofía sistemática de pensadores famosos como Kant, en la estela de los filósofos Herder y Hamann.

Nominalista, empirista, antisistemático, ilustrado y contrailustrado, antirromántico y anglófilo, podríamos describir -si cabe- su filosofía o mirada crítica de la realidad como clarificadora, crítica, sagaz, siempre fiel a la observación y al análisis de lo que rodea al ser humano: la naturaleza, la sociedad, la literatura, el arte, la simplicidad y diversidad de la vida.

A menudo calificado como el Montaigne alemán por su delicado estilo literario, refinado uso del lenguaje y sensibilidad psicológica, en esta versión completa de su pensamiento se aprecia con más nitidez el Lichtenberg epistemólogo y analítico de la lengua. Asombrado por las múltiples facetas del lenguaje y de su relación con el pensamiento -entre sus apuntes encontramos chistes, juegos de palabras, paradojas, sátiras que reflejan gran sentido del humor y refinado ingenio-, sus apuntes son el resultado de la mirada crítica del filósofo escéptico que sospecha de todo, pero al que nada deja indiferente. Un clásico inagotable e insustituible, del que ni un fragmento tiene desperdicio.

 

PÁGINAS DEL LIBRO

 

Anécdotas

El erudito Daille se lamentaba de haber perdido dos años de su vida, entendiendo por tales el tiempo que había pasado viajando.

Holberg, Cartas, Vol. IV, pág. 123, dice:
Hace algunos años, vi un escrito de petición al rey que decía lo siguiente:

«¡Clementísimo rey!

Nunca he dado las gracias a Vuestra Majestad por un favor sin haber pedido otro al mismo tiempo: aparezco de nuevo para demostrar que sigo siendo el mismo; por consiguiente, gracias por lo gozado, y solicito una nueva gracia».

La ocurrencia fue considerada tan ingeniosa que se le concedió el nuevo favor. 

 

Thomas dice, en su elogio de Sully, que si Enrique IV y Sully hubieran muerto en la noche de San Bartolomé, habría sido una pérdida mayor que la de los setenta mil ciudadanos que perdieron la vida. 

Sully entendía de matemáticas.

Poco antes de la batalla de Arques, el 20 de septiembre de 1589, llevaron a presencia de Enrique IV un preso de alta condición que miró alrededor esperando ver un ejército y se asombró al ver tan pocos soldados. No los veis a todos, dijo Enrique IV, no contáis a Dios y al Derecho, que me asisten.

El gran principio de Sully era: la agricultura es el fundamento del poder.

También Enrique IV vengó su muerte. Véase l’esprit de Sully.

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