Ficha técnica

Título: Cuaderno de noche | Autor: Inka Martí | Editorial: Atalanta | Colección:  Imaginatio vera | Género: Novela | ISBN: 978-84-938466-1-9 | Páginas: 160 | Formato:  14 x 24 cm.| Encuadernación: Rústica | PVP: 10,00 € | Publicación: 6 de Mayo de 2011

Cuaderno de noche

ATALANTA

El sueño es el más antiguo de los géneros literarios. Constituye el relato primordial y el acervo de imágenes míticas de cada cultura, pero también los cuadernos de sueños tienen una larga tradición histórica. Sinesio de Cirene escribe en el 405 de nuestra era que toda persona que quiera saber sobre el otro plano de su vida ha de tener su diario de noche. Infinidad de figuras relevantes han dejado testimonio de su vida onírica, aunque para la mayoría de los escritores el onirismo haya sido solo un pretexto para tejer juegos literarios. El valor de este libro radica precisamente en todo lo contrario. Su autora no se sirve de ninguna visión nocturna para elaborar una forma artística. Su poética consiste en ofrecer un testimonio veraz de cómo discurre la vida en sueños, pues todo lo recordado pasó al papel, nada más despertar, sin variaciones ni añadidos; y así, de los cerca de mil sueños que Inka Martí fue registrando entre diciembre de 2000 y febrero de 2011, este breviario recoge sesenta y cinco escenas significativas de su universo onírico.

Hay sueños pequeños y, dice la psicología analítica. Los primeros son brotes fragmentarios y tumultuosos de la fantasía nocturna subjetiva. Los segundos provienen de las capas más profundas del psiquismo y giran en torno a imágenes simbólicas transpersonales que podemos reconocer en la historia del espíritu humano. A esta segunda clase pertenecen la mayoría de las visiones de este libro. Por eso su poética ostenta una fuerza y una belleza especiales: la belleza natural que brilla en los mundos opacos. Esa narración desnuda y viva que viene de la otra parte.

«Aparece un ser volador con dos alas muy pequeñas, transparentes. Se abalanza sobre mí, y a pesar de su reducido tamaño, me tumba en el suelo; se coloca encima, y me sujeta los brazos con las palmas de las manos mirando al cielo. Con sus uñas rasga la piel del interior de mis antebrazos y abre cuatro regueros de sangre. Después coloca su cara encima de la mía, muy cerca, y echa un chorro de saliva cristalina en mi boca.»

«Es un libro personalísimo.» Anton Castro. El Heraldo de Aragón.

 

SECRETOS NOCTURNOS 

I

    El sueño es, probablemente, el más antiguo de los géneros literarios. Cuando los neandertales se reunían por la noche y se contaban historias alrededor del fuego, lo más seguro es que a menudo narraran episodios oníricos, y también que muchos de sus relatos míticos se inspiraran en ellos. Según Nietzsche, fue en sueños donde «por primera vez se presentaron ante las almas de los hombres las espléndidas figuras de los dioses». Nietzsche se inspira para decir esto en un pasaje de Lucrecio en que el poeta epicúreo habla de los tiempos antiguos cuando «los mortales vislumbraban en su imaginación, aun estando despiertos, las egregias figuras de los dioses, dotadas, sobre todo en sueños, de un cuerpo gigantesco». Lucrecio sugiere que el hombre arcaico vivía con sus dioses porque los dioses estaban en todo, pero fue en el sueño en donde los vio por primera vez.

[…]

    El sueño es un fenómeno psíquico muy delicado: le agrada esconderse de la luz del día. Vive totalmente separado del mundo diurno, como si fuera el envés de una hoja cuyo haz es la vigilia. La única manera de conectar ambos lados es recordar el mundo onírico. La memoria es el puente de unión, el cemento que los une. Pero los sueños se hacen cada vez más frágiles en su contacto con el día. Cada vez se distancian más de nosotros, cada vez hay menos personas que los recuerdan, como si se estuviera atrofiando nuestra capacidad de memorizarlos por la falta de conexión con lo onírico.

   Inka se encuentra en el lado opuesto. Siempre ha deseado conectar con el mundo onírico, y ello le hizo poner en práctica una forma de recordar mejor los sueños, que consiste en, nada más despertar -sin mover un pelo del cuerpo-, concentrarse (con los ojos cerrados) en tirar del hilo sutil de la mente hasta que acude el recuerdo del sueño. Luego, se retienen todos los detalles y se repasa mentalmente la secuencia antes de escribirlo en el cuaderno. Así, de los cerca de mil sueños registrados entre diciembre de 2000 y febrero de 2011, este libro recoge sesenta y cinco.

[…] 

    En una página de su diario, Kafka habla sobre sus muchas noches de insomnio, a las que siguen otros periodos en los que no deja de soñar, «lo cual si cabe resulta más agotador». Sospecho que Kafka tuvo una larga experiencia onírica, pero entre todas sus cartas y diarios, solo nos ha legado sesenta y cinco de sus sueños.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]