Ficha técnica

Título: Contra la felicidad | Autor: Eric G. Wilson| EditorialTaurus | Páginas: 208  Fecha de publicación: abril de 2008  | Género: Ensayo | Precio:  18 € | ISBN: 978-84-306-0661-0 

Contra la felicidad

EDITORIAL TAURUS 

Todos somos adictos a la felicidad. Cuando no nos atiborramos de píldoras, nos sumergimos en libros de autoayuda -de todo tipo de autores, que van de filósofos aficionados a psicólogos clínicos, pasando por el mismísimo Dalai Lama- sobre cómo alcanzar una vida sin problemas. Más que cualquier generación anterior, la nuestra cree en el poder transformador del pensar en positivo. Pero ¿quién ha dicho que debemos ser felices? ¿En qué pasaje de la Biblia o de la Constitución se dice?

En Contra la felicidad, Eric G. Wilson defiende que la melancolía es necesaria para cualquier cultura próspera, la musa de la buena literatura, pintura, música e innovación y la fuerza que subyace a toda idea original. Francisco de Goya, Emily Dickinson, Marcel Proust y Abraham Lincoln eran, todos ellos, melancólicos confirmados. Así que no más Prozac en nuestros cerebros, aceptemos nuestro lado depresivo como motor de creatividad y tomémonos la melancolía como lo que es: una fuerza vital. 

Introducción

Los nuestros son tiempos siniestros. Cada mirada nerviosa presagia un posible desastre. Casi todas las mañanas la paranoia nos sacude y nos alerta, y nos tambaleamos bajo el sol espectral. De noche, el miedo acecha en la oscuridad. Sueños de calles vacías se filtran de vez en cuando en nuestra cabeza. Resistiendo estos augurios, vagos y esquivos como el horror oscuro que sugieren, nos esforzamos por definir con exactitud qué nos amedrenta. Nuestra mente repasa una temible letanía de problemas globales. Y esperamos con nuestra enumeración encontrar un sentido, una pista al porqué de nuestro desasosiego.

Examinamos la escena mentalmente. Estamos a punto de acabar con la capa de ozono. En este momento, mientras escribo, su erosión provoca el deshielo de los casquetes polares. Es posible que dentro de algunas décadas tengamos que enfrentarnos a grandes inundaciones oceánicas. Incluso nuestros grandes rascacielos, que tanto ansían tocar las alturas, podrían ser pronto devorados por las indiferentes olas. También estamos cerca de aniquilar cientos de animales exquisitos. Esas bestias -rinocerontes blancos, tigres de Sumatra, cóndores de California- llevan millones de años vibrando sobre el planeta. En menos de lo que dura una vida humana, nuestra falta de consideración por la naturaleza prácticamente ha puesto a esas criaturas al borde de la extinción. Muy pronto, nuestros bosques se quedarán sin sus vistosos torsos, sin sus alas exóticas. Las arboledas palpitantes de antaño se volverán insípidas como el asfalto. Además, nos encontramos al borde de una nueva guerra fría. Antes de no mucho, las cabezas nucleares volverán a alzarse. Los miedos de mediados del siglo pasado volverán. Nos preguntaremos: ¿será éste el último año en el que los seres humanos respiremos y caminemos sobre esta tierra esclava del tiempo?

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