Ficha técnica

Título: Contad, hombres, vuestra historia | Autor: Alberto Savinio | Traducción: José Ramón Monreal |  Editorial: Acantilado | Colección: El Acantilado, 326  | Encuadernación: Rústica cosida | Formato: 13 x 21 cm | Páginas: 384 | ISBN: 978-84-16011-88-9 |  Fecha: 2016 | Precio: 24 euros

Contad, hombres, vuestra historia

ACANTILADO

Este libro, el más famoso de Savinio y para muchos su obra maestra, fue publicado por primera vez en 1942 y, sin embargo, su esencia permanece inalterada a pesar de los años. El artista italiano se propone resucitar el arte extinguido de un gran pintor como Holbein, cuya grandeza consiste en captar la impura materia de la que está hecha la vida y la esencia del personaje retratado de un modo tan vívido que perdure eternamente. Contad, hombres, vuestra historia es la personal galería de retratos con que Savinio quiere inmortalizar, sirviéndose de la prosa, a una serie de variopintos personajes-desde Isadora Duncan o el torero Antonio Bienvenida, hasta Nostradamus o Julio Verne-a los que insufla vida su mirada imaginativa, auténticamente penetrante, piadosa y despiadada a un tiempo. 

«Con un estilo tragicómico, ‘entre la ópera y la opereta’, Savinio desgrana, en efecto, un ramillete de personajes históricos contemporáneos, salvo Stradivarius y Nostradamus, entre los que se encuentran poetas, novelistas, músicos, bailarines, artistas plásticos, un torero y un astrólogo-profeta». Francisco Calvo Serraller, El País

«Un fiel reflejo de la vasta cultura de Savinio, y de su carácter apasionado y singular». Sagrario Fernández Prieto, La Razón

«Un texto inteligente, delicado, tan sutilmente poético y sugerente que el buen lector se sentirá congratulado consigo mismo». Ricardo Martínez, Culturamas

«Alberto Savinio incluye en su mejor libro retratos de personajes y los pasillos de la vida que confluyen en ellos. Léanlo. No se arrepentirán. Savinio merece la pena». Luis M. Alonso, La Nueva España

«Una obra que transforma la íntima visión que tenemos de los genios». Antonio Bordón, La Provincia

 

FELICE CAVALLOTTI

Las agujas de la catedral, que la aurora blanqueaba vestida ya con los colores de Italia, se alzaban como manojos de espárragos en el cielo de Milán. En la entrada de la Corsia dei Servi, alrededor de la hoguera del pequeño vivaque, los milaneses más madrugadores se apresuraban a tomar a sorbos el caffè del geneucc, que se bebe de pie y con la tacita apoyada en la rodilla entre un sorbo y otro. Los spazzitt [barrenderos] arrastraban la escoba por el adoquinado, los lattée [lecheros] repartían la leche de puerta en puerta. De pronto, en el segundo piso de una modesta casa de piazza San Giovanni in Conca, resonó el primer grito de aquel que había de lanzar con el tiempo muchos más.

     Era el 6 de diciembre de 1842.

   Cuando le presentaron al recién nacido, parecido de aspecto y color a un salchichón, Francesco Baffo Cavallotti comprendió enseguida que estaba a salvo el honor de una familia que descendía de ilustres antepasados vénetos, inscritos en el Libro de Oro de la Serenísima República y propietarios de góndolas y fábricas en el Arsenal de los Venecianos. Tras este reconocimiento, Baffo Cavallotti se juró que enseñaría alemán al pequeño, pues Baffo, hijo de un capitán del ejército napoleónico, discípulo de Silvio Pellico, alumno de la Escuela Militar de San Lucas, cadete del regimiento austríaco Bellegarde, funcionario del Tesoro y estudioso de las severas disciplinas filológicas, era persona muy versada en lengua y literatura alemanas. En el fondo del lecho conyugal, desinflada como una gaita cuando acaba de sonar, Vittoria Gaudi, esposa de Baffo Cavalloti, sentía oscuramente que sus dolores nocturnos habían traído al mundo un poeta. Sus labios, como hojas secas, sonreían a los blancos copos que caían como flecos tras la ventana.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]