Ficha técnica

Título:  Cómplices | Autores: Lirio Abbate y Peter Gómez |Traductores:  Isabel Fernández Guia  Editorial: PenínsulaColección: Atalaya, 321 | Precio: 21,50 €  / 20,67 sin IVA   | Páginas: 448 | Formato: Tapa dura con sobrecubierta 15x23cm |  Fecha de publicación:  25 de Septiembre 2008 | Género: Ensayo | ISBN: 978-84-8307-829-7 | EAN: 9788483078297

Cómplices

EDICIONES PENÍNSULA 

Las conexiones entre la Mafia y la política italiana han existido desde tiempos remotos. En cualquier historia de la Mafia se pueden rastrear las pistas de estas turbias relaciones. Pero una cosa es la historia, aunque sea reciente, y otra muy distinta es contar en un libro-una verdadera investigación periodística que ha causado un impacto tremendo en Italia y en los países en los que se ha traducido-, todas las pruebas, nombres propios, partidos políticos de todos los colores, diputados, sociedades y tramas negras: las verdaderas conexiones entre Mafia, empresa privada (y pública) y política. Este es el primer libro que cuenta, con valentía, la organización mafiosa siciliana del siglo XXI, la organización montada con sigilo y años de trabajo a la sombra del último grande capo siciliano: Bernardo Provenzano.

Un auténtico libro de impacto mediático, un libro importante para el periodismo de investigación y la política italiana.

INTRODUCCIÓN

Su captura fue su victoria definitiva. Ahora la mafia ya no existe de verdad. Ha desaparecido, muerta, sepultada, sumergida. Y para entenderlo basta con mirar a Bernardo Provenzano, observar su cara, los vestidos que le cuelgan encima, la segunda dentadura postiza al lado de la cama. Basta con volver a ver las imágenes transmitidas por los telenoticias sobre el fin de su huida. Cámaras que como en un serial norteamericano se demoran en la escena de un crimen, su última guarida: un redíl en ruinas, algunas Biblias abiertas casualmente para leer los pasajes subrayados por el prófugo y un montón de cestos para el queso fresco. Señal evidente de que quien ha sido capturado acabó esposado por producción y venta ilegal de quesos.

     Después ráfagas de detalles sobre sus costumbres alimenticias: miel, achicoria y queso «pecorino». Ahí está el menú del capo de Cosa Nostra, mejor dicho, del presunto capo de la presunta Cosa Nostra, porque está claro que un viejecito como éste, un hombre que las televisiones muestran de este modo, no puede haber sido el jefe de nada y que, más bien, nada era su organización. En fin, durante algunos días, los titulares de siempre: «Empieza la caza a los protectores del jefe mafioso» a los «nombres insospechados», «a los cómplices».

     Los cómplices, sí… Algunos de ellos desfilan sobre la pantalla felicitando a las fuerzas del orden, precisamente en los reportajes dedicados a Provenzano, otros aparecen inmediatamente antes o inmediatamente después, hablando del balance del Estado o de los resultados de las elecciones. Siempre que se pueda ser cómplice de algo que no está. Porque verdaderamente la Cosa Nostra sin la política, sin la cobertura institucional, sin el control férreo sobre el voto y las adjudicaciones públicas, es sólo una arcaica banda de asesinos y extorsionadores destinada a ser borrada por el tiempo y la historia.

     He aquí la gran victoria de Provenzano: haber conseguido con la complicidad de todos, políticos, medios de comunicación, instituciones, hacerlo olvidar. Para alegría del sistema de partidos que en los últimos quince años, tras las masacres, tras la sangre de Falcone y Borsellino, ha renunciado totalmente a seleccionar su clase dirigente incluso según el riesgo-mafia: desde entonces no ha pasado nunca que un político fuera expulsado de su movimiento porque se consideraba que estaba relacionado con la Cosa Nostra. Para que suceda debe haber esposas y, cada vez más frecuentemente, y ni siquiera éstas.

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