Ficha técnica

Título: ¿Cómo educar para la libertad y la felicidad? | Autor: Charles Fourier  | Traducción: Javier Palacio Tauste | Editorial: errata naturae | Colección: La muchacha de dos cabezas   | Formato: 14 x 21,5 cm.  |Fecha: abril /2016 | Páginas: 208| ISBN:  978-84-16544-14-1 | Precio: 18,00 euros

¿Cómo educar para la libertad y la felicidad?

ERRATA NATURAE

Necesitamos un nuevo modelo educativo. Lo saben los profesores, los sabemos los padres y terminarán por saberlo, o eso esperamos, los políticos. Entretanto, han surgido más y más escuelas «alternativas»: Waldorf, Montessori, Escuelas Libres, Escuelas Democráticas, colegios públicos excepcionales que apuestan por proyectos heterodoxos… Todas ellas promueven nuevos valores: educar desde la empatía, desarrollar la inteligencia emocional, favorecer en todo momento las decisiones y el libre juicio de los alumnos, adaptar a los educadores al ritmo de los pequeños y no al revés, transformar los espacios educativos para facilitar la creatividad y la interactividad entre niños de todas las edades, establecer la conciencia ecológica y el respeto de la diferencia como valores pedagógicos centrales, educar por igual el cuerpo y la mente, dedicar tanto tiempo a la supuesta «inteligencia práctica» como a la sensibilidad y la apreciación estética, y por supuesto, sin distinción de género… Todo ello con vistas a cumplir una máxima final: el objetivo de una buena educación es un niño o una niña feliz.

Y, sin embargo, ¿de verdad todo esto es nuevo? ¿De verdad todas estas propuestas llegan por primera vez con estas nuevas escuelas? No. Todas estas ideas ya existían, perfectamente presentes y organizadas en un libro asombroso y visionario. Fue escrito en 1825 por Charles Fourier, uno de los grandes pensadores de la Europa moderna, crítico mordaz del capitalismo, el industrialismo y los diversos moralismos. Ese volumen extraordinario, en el que Fourier propone de forma clara y detallada una teoría educativa que se adelanta en más de doscientos años a su tiempo, es lo que tienes ahora mismo en las manos. Aquí comenzó todo. Aquí comenzó la educación de nuestro siglo XXI.

 

PREÁMBULO

René Schérer


El fracaso de una confiscación

«Entre todas las utopías, ¿por qué no optar por el sueño más hermoso?».
Charles Fourier, Teoría de la unidad universal, IV, 71.

«Confiscación: acto de posesión, de dominación; a finales del siglo XVIII: confiscación del individuo por parte del Estado moderno; someter».
Le Petit Robert, Dictionnaire de la Langue Française 

La infancia es uno de los males de nuestro mundo. De un mundo que padece, que sufre a esos gamberros, a esos salvajes o «vándalos», a esa ralea que, sin embargo, él mismo ha alumbrado y en la que ha dejado de reconocerse. La detesta y, al mismo tiempo, la ama. Se precia de quererla a la vez que la maldice. Pero, más que nada, la teme.

     El niño -incluyendo en el término al «joven», a las nuevas generaciones- inquieta y atemoriza. Da miedo. Si en nuestros días una pregunta ha adquirido sentido universal, por encima de toda frontera, explícitamente o no, para los diferentes pueblos o culturas, ya no es la clásica pregunta revolucionaria: «¿Qué hacer?», sino la más bien timorata: «¿Cómo hacer?», ¿cómo actuar frente a estos recién llegados, tan cercanos y tan extraños, que parecen escurrir el bulto a toda prisa?

      Pocas épocas en la historia -tal vez ninguna- han tenido que enfrentarse a semejante problema, o, para decirlo con mayor exactitud, han caído así en la trampa.

       ¿Ninguna época? Eso no es del todo cierto. En la Europa de finales del siglo xviii el «niño» comienza a convertirse en tema de moda, empieza a ser un problema. Tras la aparición del Emilio de Rousseau, la pedagogía moderna comienza a tomar forma. La educación del niño pasa a ser una de las mayores preocupaciones de la sociedad civil. Una de las claves de la Civilización. (Y de ahora en adelante debemos pensar que Civilización significa para Fourier algo muy parecido a Barbarie, y lo contrario de su proyecto: la Armonía).

       Teniendo esto en cuenta, si hubiera que elegir en la obra de Fourier el principal argumento que utiliza en su ataque contra la Civilización, en sus acusaciones a la sociedad moderna y a sus taras, en sus críticas de la economía mercantil y de los «crímenes del comercio» y del liberalismo, éste sería la educación de la infancia.

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