Ficha técnica

Título: Comedias y tragedias | Autor: Miguel Cervantes | Editorial: RAE y Editorial Espasa – Círculo de Lectores | Tamaño 13 x 21 cm | Fecha: 2016 | Páginas:  1.750 | Encuadernación: Tapa dura | ISBN 9788467046250 | Precio: 58,90 euros

Comedias y tragedias

RAE y CÍRCULO DE LECTORES

Comedias y tragedias se presenta en dos volúmenes: el primero, incluye la edición al cuidado de Luis Gómez Canseco  de los textos teatrales cervantinos, y el volumen complementario recoge estudios y anejos de Fausta Antonucci, Alfredo Baras Escolá, Sergio Fernández López, Ignacio García Aguilar, Luis Gómez Canseco, Valentín Núñez Rivera, Valle Ojeda calvo, Marco Presotto, José Manuel Rico García, Adrián Sáez, Debora Vaccari, Beatrice Pinzan y Martina Colombo.

La obra contiene la edición de ocho comedias –El gallardo español, La Casa de los celos y selvas de Ardenia, Los baños de Argel, El rufián dichoso, La gran sultana doña Catalina de Oviedo,El laberinto de amor, La entretenida, Pedro de Urdemalas- y de las piezas manuscritas El trato de Argel, Tragedia de Numancia yLa conquista de Jerusalén por Godofre de Bullón.

«Torné a pasar los ojos por mis comedias y por algunos entremeses míos que con ellas estaban arrinconados, y vi no ser tan malas ni tan malos que no mereciesen salir de las tinieblas del ingenio de aquel autor a la luz de otros autores menos escrupulosos y más entendidos», explica Cervantes en los preliminares a la edición de las comedias de 1615.  El autor urdió todo ese prólogo para reescribir la historia del teatro en España, reservándose un puesto señalado, un éxito punto más que considerable y la autoría de invenciones diversas, como la reducción de las comedias a tres jornadas o el uso de figuras morales para mostrar los vaivenes de la conciencia.

Cervantes quiso indagar en un arte propio de hacer comedias, rompiendo para ello con no pocas de las convenciones del teatro clásico y en un modo diverso al del otro arte, el nuevo. Por ello muchas de las comedias cervantinas no tienen un desenlace como tal, no acaban mal ni bien, sino que convergen en una cadena de hechos más o menos casuales, que no terminan por resolver definitivamente nada. Si bien se piensa, es lo que sucede con novelas como Rinconete y Cortadillo, el Licenciado Vidriera o el Coloquio de los perros y con varios de los mismos entremeses. Y es que, por más que escribiera para las tablas, Cervantes es siempre Cervantes.

 

PRÓLOGO AL LECTOR

No puedo dejar, lector carísimo, de suplicarte me perdones, si vieres que en este prólogo salgo algún tanto de mi acostumbrada modestia.(7) Los días pasados me hallé en una conversación de amigos, donde se trató de comedias y de las cosas a ellas concernientes, y de tal manera las subtilizaron y atildaron que, a mi parecer, vinieron a quedar en punto de toda perfección. (8) Tratose también de quién fue el primero que en España las sacó de mantillas,(9) y las puso en toldo(10) y vistió de gala y apariencia.(11) Yo, como el más viejo que allí estaba, dije que me acordaba de haber visto representar al gran Lope de Rueda, varón insigne en la representación y en el entendimiento.(12) Fue natural de Sevilla y de oficio batihoja,(13) que quiere decir de los que hacen panes de oro;(14) fue admirable en la poesía pastoril; y, en este modo,(15) ni entonces ni después acá ninguno le ha llevado ventaja. Y aunque, por ser muchacho yo entonces, no podía hacer juicio firme de la bondad de sus versos,(16) por algunos que me quedaron en la memoria, vistos agora en la edad madura que tengo, hallo ser verdad lo que he dicho. Y si no fuera por no salir del propósito de prólogo, pusiera aquí algunos que acreditaran esta verdad.

 

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(7 )En este prólogo, Cervantes traza una breve -e interesada- historia del teatro español hasta 1615, en la que se asigna a sí mismo un relevante papel. De ahí esas excusas iniciales para con el lector, expuestas en términos similares a los del prólogo a las Novelas ejemplares. El texto mantiene una casi completa afinidad con la relación trazada por Agustín de Rojas en El viaje entretenido
(8) subtilizaron y atildaron: ‘perfeccionaron y remataron’, tratando sobre ellas. Esta conversación, presentada con visos verosímiles, pudiera tratarse de un mero recurso literario para introducir el asunto.
(9) ‘las mejoró, las desarrolló’.
(10) ‘las encumbró, les dio prestancia’.
(11) ‘dio mayor lustre y mejor aspecto’, pero también ‘inició en los efectos teatrales’. 
(12) Si representación atiende a la escenificación, el entendimiento parece apuntar a la composición de los textos, en este caso, dramáticos. Cervantes, que había nacido en 1547, pudo alcanzar a ver representar a Lope de Rueda -muerto hacia 1565- en plena gloria como comediante. 
(13) ‘platero, batidor de oro y plata’. Recuérdese que, en un primer momento, los actores tenían la obligación de ejercer otra profesión; de ahí la insistencia de Cervantes en este particular. 
(14) ‘láminas de oro o plata que se usan para dorar o platear un objeto’.
(15) modo: ‘género literario’. Se trata de un término técnico para referirse a la inmediatamente antes mencionada «poesía pastoril».
(16) No sin intención, Cervantes, que para entonces frisaba con los sesenta y ocho años, establece un vínculo de correspondencia entre la madurez y el buen juicio literario.

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