Ficha técnica

Título: Ciudades posibles. Arte y ficción en la constitución del espacio urbano | Autor: Eduardo Becerra | Editorial: 451 Editores  | Colección451.http.docGénero: Ensayo | Páginas: 224 |  PVP: 17,50 € 

Ensayos de: Jorge Eduardo Benavides, Marcelo Cohen, Jordi Costa, Rafael Courtoisie, Esther Cross, Rodrigo Fresán, Belén Gache, Daniel Link, Mauricio Montiel Figueiras, Alan Pauls, Edmundo Paz Soldán, Cecilia Szperling y Naief Yehya.

Ciudades posibles

451 EDITORES

¿Cómo es la ciudad que pronto habitaremos?

Las grandes transformaciones urbanas del siglo XIX generaron nuevas formas de vida que hoy se han consolidado: la velocidad impregna una existencia entre fricciones y otros contactos pasajeros; el shock le quita el puesto a la contemplación reflexiva, y la posibilidad del extravío o de una vivencia sorprendente aguarda a la vuelta de cada esquina.

En las ciudades actuales las imágenes se aglomeran e imposibilitan esa observación sosegada con la que el artista antiguo escrutaba la naturaleza. Lo sagrado se sustituye por la mercancía, se impone la mitología de lo novedoso y las epopeyas viajeras del héroe literario transcurren ahora por un laberinto de calles artificial.

Un recorrido imaginario por la ciudad virtual.

«Una ciudad hecha de partes de ciudades y una ciudad que te acompañe a todas partes y que, simultáneamente, esté en todas esas partes desde donde se sale y en todas esas partes adonde se llega. Arrivals & Departures». Rodrigo Fresán

«La Ciudad Sintética en sí misma es indivisa: un arrabal que es parque fabril que es centro financiero que es comercios de barrio. La ausencia de zonas de transición realza los rasgos particulares». Marcelo Cohen

«De Fahrenheit 451 a Alphaville, todas las postales de paisajes urbanos anticipatorios que me vieron crecer reaparecían de golpe encarnadas en Brasilia». Alan Pauls

 
 
 
PRÓLOGO
 
Una multitud en la que nadie está del todo claro
para el otro y nadie es para el otro enteramente impenetrable.
Poesía y capitalismo
Walter BENJAMIN
 
 
                                                                Bendito aquel que en la ciudad profunda
                                                                A su cuerpo encarcela acostumbrado
                                                                Y habita, ajeno al hombre y alocado,
                                                                En soledad cloaca nauseabunda;
                                                                […]                                                                En delirio desprecia el verde prado
                                                                Y alaba su simiente no fecunda:
                                                                Bendito el que se sabe, de su grado,
                                                                Artificial en la ciudad rotunda.
 
                                                                                                 Beatus ille
                                                                                                           J. A.  
 

LAS INTERRELACIONES ENTRE ARTE Y ESPACIO SUPONENEN UN EJE CENTRAL de la historia de las expresiones artísticas. El tema de este libro forma parte de él. A lo largo de los siglos el espacio se vino manifestando en literatura y otras disciplinas fundamentalmente como naturaleza: territorio idealizado y arquetípico de los periodos clásicos que a partir del Romanticismo proyectará también los abismos interiores del hombre. En ambos casos, la naturaleza encarnaba el sueño de un mundo esencial perdido que se añora alcanzar y en él el artista era sobre todo espectador, es decir, miraba a distancia un drama cósmico al que anhelaba acceder.

   Las nuevas sociedades que la modernización acarrea colocan al hombre de nuevo en el centro del imaginario moderno y traen esquemas diferentes en la posición del artista frente a su entorno. La ciudad a un tiempo se mira y se habita, se recorre y permite el extravío en el dédalo de sus calles; y todo ello sucede en permanente contacto con otros semejantes; la multitud genera situaciones nuevas a cada momento; tensiones, procesos y percepciones diferentes. Se abandona así el estatismo de la vinculación entre el artista y su escenario que la relación arte-naturaleza había establecido. Desde este punto de partida, trazaré un posible proceso de las transformaciones de las nuevas megalópolis desde su fundación moderna y sus consecuencias en esa interacción entre literatura y ciudad. He dividido este recorrido en tres apartados que pueden resumir, de manera inevitablemente esquemática, esta evolución: el primero lo he llamado modernización; espectacularización el segundo, y el tercero virtualización.

 

Modernización  

   Las grandes transformaciones urbanas del siglo XIX, con París como referente central de los inicios de este largo proceso, generaron nuevas formas de vida; una cotidianidad que discurría en medio de impresiones multiplicadas, de fricciones, roces y contactos pasajeros. Una nueva velocidad agudiza una existencia más nerviosa, las imágenes se aglomeran y dificultan la observación sosegada con la que el artista antiguo escrutaba una naturaleza estática; el shock, la percepción repentina, toma el relevo; el extravío aguarda a la vuelta de la esquina; también la posibilidad de una vivencia sorprendente acecha a cada paso. El orden del paisaje clásico queda borrado en el laberinto artificial de la urbe trazado por sus calles y pasajes. «La muerte y la brújula», de Borges, por ejemplo, puede funcionar como alegoría de esta imagen laberíntica de la ciudad de la que el hombre es a la vez ejecutor y víctima. 

   Al mismo tiempo, la muchedumbre irrumpe en este escenario y se mueve continuamente ante las narices de ese flâneur descrito por Benjamin, multitud que, aunque en principio invita a la vivencia común, se resiste a darse del todo (como nos recuerda la cita de Benjamin). En «El hombre de la multitud», Poe ilumina con nitidez esta tesitura: el protagonista se siente atraído por la masa, se acerca a ella una y otra vez pero sin romper nunca su aislamiento.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]