Ficha técnica

Título: Capitalismo canalla | Autor: César Rendueles | Editorial: Seix Barral | Colección: Los tres mundos | Formato: 13,3 x 23 cm. | Presentación: Rústica con solapas | Páginas: 232 | ISBN: 978-84-322-2507-9 | Precio: 15 euros | Ebook: 9,99 euros

Capitalismo canalla

SEIX BARRAL

Este ensayo propone una historia personal del capitalismo desde el siglo XIX hasta hoy. Un recorrido a través de obras literarias esenciales, de sus personajes, tramas y escenarios, para entender la evolución de un capitalismo salvaje.
Capitalismo canalla es un ensayo heterodoxo que entremezcla novelas canónicas como Robinson Crusoe o Fausto, autores clásicos como Blake o Dickens, con textos de culto como la novela distópica Mercaderes del espacio o la ucronía Tiempos de arroz y sal. César Rendueles incluye, además, sus propios recuerdos y experiencias, de manera que los diversos capítulos ofrecen una lectura novedosa y una visión original de la evolución del capitalismo como un personaje canalla aparentemente invencible, por uno de los pensadores más relevantes del nuevo siglo.

 

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ROBINSON CRUSOE Y EL CAPITALISMO CANALLA

Se dice que W es un islote de la zona más occidental de Tierra del Fuego, en la región austral de Chile. Seguramente está situado en algún lugar entre las islas O’Brien y Londonderry, cerca de la cordillera de Darwin. La isla mide apenas quince kilómetros y está completamente aislada del mundo exterior. Carece de lugares de desembarco natural, está rodeada de arrecifes y precipicios y hasta su colonización, a finales del siglo xix, permaneció desierta.

Georges Perec atribuye la creación de la colonia a un tal Wilson, aunque nadie lo sabe con certeza. Tal vez W fue fundada por piratas o por entusiastas del ideal olímpico. El caso es que W es hoy un país cuya vida social gira en torno al deporte. Se trata de una nación de atletas en la que deporte y vida se confunden: «La orgullosa divisa FORTIUS ALTIUS CITIUS que adorna los pórticos monumentales a la entrada de las poblaciones, los magníficos estadios con suelos de ceniza perfectamente cuidados, los gigantescos diarios murales que publican a todas horas del día los resultados de las competiciones, los triunfos cotiCAPITALISMO CANALLA_9as.indd 19 7/7/15 14:42 20 dianos reservados a los vencedores, la vestimenta de los hombres —un sobretodo gris que lleva a la espalda una inmensa W blanca—, tales son los primeros espectáculos que se muestran al recién llegado».5

En W se ha desarrollado un sutil entramado institucional para promover la competición y el ansia de victoria. Por ejemplo, los vencedores en las pruebas deportivas son agasajados, como es natural, con grandes honores y banquetes exquisitos. En cambio, los vencidos son privados de la cena. No es una típica muestra de desigualdad en el acceso a bienes suntuarios, sino un mecanismo para incentivar la competencia. El ayuno nocturno no pone en peligro la vida de los atletas ni los deja en una situación de subalimentación. Todos ellos ingieren tres comidas diarias que, sin embargo, están cuidadosamente planificadas para no permitir un rendimiento deportivo óptimo, ya que carecen de azúcar o de vitamina B1. Se trata, en suma, de un método para que el miedo impulse a los competidores a superar sus propios límites. Aquellos atletas que nunca ganan van teniendo cada vez menos posibilidades de hacerlo.

Las leyes del deporte son crueles con los perdedores. En el mejor de los casos, los vencidos son objeto de humillaciones. Pero cuanto más importante es la competición y mayores honores obtienen los ganadores, más se castiga a los perdedores. En la prueba reina de los Juegos Olímpicos, la carrera de los cien metros lisos, los vencidos tienen que pasar desnudos entre dos filas de verdugos que los azotan con látigos para después exhibirlos durante días en cepos de madera. En ocasiones, el último corredor en llegar a la meta es condenado a muerte y lapidado por los espectadores del estadio. Su cadáver es descuartizado y sus despojos colgados de ganchos de carnicero que penCAPITALISMO CANALLA_9as.indd 20 7/7/15 14:42 21 den del emblema olímpico. Finalmente son arrojados a los perros. 

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