Ficha técnica

Título: Bolígrafo o Los sueños chinos | Autor: Germán Marín | Traducción: Juan Antonio Montiel | Editorial: UDP | Colección: La Recta Provincia  | Páginas: 256 | Fecha: 2016 | ISBN: 978-956-314-348-5 | Precio de referencia: $16.800 (pesos chilenos)

Bolígrafo o Los sueños chinos

UDP

Estas notas fueron posibles de convertirse en un libro gracias a la ayuda, entre otros, de cercanos a mí, pero sobre todo, obviamente, gracias al autor desconocido que las dejó abandonadas. Abrigo la sospecha de que son numerosos los diarios que se han escrito, rescatados algunos y hoy dispuestos en los anaqueles de las bibliotecas, pero la mayoría destruidos por la indiferencia y el fuego. En este caso, fortuito tal vez, la recuperación se debió a la curiosidad vulnerable, malsana, que me despertó hallar dicho manuscrito autobiográfico, perteneciente a un ciudadano cualquiera, de quien nada pude saber al margen. G. M.

«La escritura no es mi fuerte, pero estos apuntes, pergeñados al correr del bolígrafo, sirven para demostrar que las palabras no tienen dueño, que son de todos, incluso de esos mistagogos, adoradores del Mercado, que pontifican en los medios.»

 

I

1.

Dejemos dicho que estos apuntes sólo pretenden ser el bosquejo de una vida anodina, gris como una mancha de aceite, desde que regresado a Chile habito solitario en un departamento de Ñuñoa en Santiago, comprado de segunda mano. No se crea que, debido a esta circunstancia, mis días resultan más largos, pues acostumbro a transcurrir buena parte afuera, volcado a la tarea de vendedor. En la calle está el dinero. Soy comisionista de una empresa belga dedicada, entre otros productos veterinarios, a los alimentos caninos, por lo cual la jornada se desarrolla para mí, más bien que mal, pendiente de la conformidad que tengan esos artículos en el mercado. Al margen de dicha labor, no tengo otra tarea, limitado sólo a eso, aliviado desde luego del peso de la familia al permanecer ésta en el extranjero, como quiso cada miembro dedicado a lo suyo. Doy comienzo así a estas páginas, hoy miércoles, sin otra espera que se conforme una suerte de copia de una vida, a partir de este momento semejante a la de otro. Me secunda, claro está, el bolígrafo, compañero principal en la actividad diaria, al anotar en el registro los pedidos de la clientela.

 

2.

Hoy llegué a Valparaíso a primera hora, después de un tedioso viaje en bus, a ofrecer la mercadería a distintos negocios de abarrotes, además de los tres supermercados existentes en la ciudad. Desocupado en la tarde, luego de un par de ventas exitosas, me dediqué a recorrer las calles del puerto, sin otro afán que sentirme un poco turista. No deja de tener cierto encanto dejarse ir, guiado por el azar, a través de esta ciudad que nunca he llegado a conocer bien.

 

3.

Al cruzar por la plaza Echaurren, llena de la ralea medio borracha del puerto, observé el antiguo edificio donde estaba el hotel Prat, ¿seguro el nombre?, en el cual murió abandonado mi abuelo paterno, descubierto al segundo día por la mucama. Al lado está el Cinzano, también vetusto, donde pasé a servirme algo fresco. 

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