Ficha técnica

Título: Bilbao-New York-Bilbao | Autor: Kirmen Uribe | Editorial: Seix-Barral | Colección: Biblioteca Breve| Traducción de: Ana Arregi | Género: Novela | ISBN: 978-84-3221-280-2 | Páginas: 208 |  PVP: 19 € |

Bilbao-New York-Bilbao

EDITORIAL SEIX-BARRAL

Cuando Liborio Uribe supo que iba a morir, quiso ver por última vez un cuadro de Aurelio Arteta. Pasó toda su vida en alta mar, surcó sus aguas a bordo del Dos amigos y, al igual que su hijo José, patrón del Toki Argia, protagonizó historias inolvidables, caídas para siempre en el olvido. Años después y frente a ese mismo cuadro, el nieto Kirmen, narrador y poeta, rastrea esos relatos familiares para escribir una novela.

Bilbao-New York-Bilbao transcurre durante un vuelo entre el aeropuerto de Bilbao y el JFK de Nueva York, y desgrana la historia de tres generaciones de una misma familia. A través de cartas, diarios, e-mails, poemas y diccionarios, crea un mosaico de recuerdos y narraciones que conforman un homenaje a un mundo prácticamente extinguido, a la vez que un canto a la continuidad de la vida.

Con esta novela, ganadora del Premio Nacional de Narrativa 2009, del Premio Nacional de la Crítica 2008 en lengua vasca, del Premio de la Fundación Ramón Rubial y del Premio del Gremio de Libreros de Euskadi, Kirmen Uribe debuta de manera deslumbrante en el panorama narrativo hispánico. Considerado uno de los más destacados renovadores de la literatura actual, se adentra en las aguas de la autoficción con una escritura rica, compleja y sugerente realmente conmovedora.

«La literatura de Uribe hunde sus raíces en el País Vasco, pero es totalmente universal», The Harvard Book Review. 

«No vale preguntarse sobre el género. La novela de Uribe es, sobre todo, un viaje íntimo y personal», Felipe Juaristi, Diario Vasco. 

«Sus poemas son líricos y orales, tratan del amor y de la familia, de leyendas y guerras, de amistades peligrosas y de los peligros del mundo. Se alejan de lo particular con sabiduría y sentimiento», American Poet.

 

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BILBAO

     Los peces y los árboles se parecen.

     Se parecen en los anillos. Si hiciéramos un corte horizontal a un árbol veríamos sus anillos en el tronco. Un anillo por cada año transcurrido, es así como se sabe la edad del árbol. Los peces también tienen anillos pero en las escamas. Y al igual que sucede con los árboles, gracias a ellos sabemos cuántos años tiene el animal.

     Los peces nunca dejan de crecer. Nosotros no, nosotros menguamos a partir de la madurez. Nuestro crecimiento se detiene, y los huesos comienzan a juntarse. El cuerpo se encoge. Los peces, sin embargo, crecen hasta que se mueren. Más rápido cuando son jóvenes y, a partir de cierta edad, más lentamente, pero sin dejar nunca de crecer. Y por eso tienen anillos en las escamas.

     El anillo de los peces lo crea el invierno. El invierno es el tiempo durante el cual el pez come menos, y el hambre deja una marca oscura en sus escamas porque su crecimiento es menor durante esta época. Al contrario que en verano. Cuando los peces no pasan hambre, no queda ningún rastro en sus escamas.

     El anillo de los peces es microscópico, no se ve a primera vista, pero ahí está. Como si fuera una herida. Una herida que no ha cerrado bien.

     Y como los anillos de los peces, los momentos más difíciles van marcando nuestras vidas, hasta convertirse en medida de nuestro tiempo. Los días felices, al contrario, pasan deprisa, demasiado deprisa, y enseguida se desvanecen.

     Lo que para los peces es el invierno, para las personas es la pérdida. Las pérdidas  delimitan nuestro tiempo; el final de una relación, la muerte de un ser querido.

     Cada pérdida es un anillo oscuro en nuestro interior.

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