Ficha técnica

Título: Basada en hechos reales | Autora: Delphine de Vigan  |  Traductor: Javier Albiñana | Editorial: Anagrama | Colección: Panorama de Narrativas |  Páginas: 344  |  ISBN: 978-84-339-7961-2 | Precio: 19,90 euros  | Código: PN 932 | Fecha:  septiembre 2016 |

Basada en hechos reales

ANAGRAMA

Durante casi tres años, no escribí una sola línea», dice la protagonista y narradora. Se llama Delphine, tiene dos hijos a punto de dejar atrás la adolescencia y mantiene una relación sentimental con François, que dirige un programa cultural en la televisión y está de viaje por Estados Unidos rodando un documental. Estos datos biográficos, empezando por el nombre, parecen coincidir difusamente con los de la autora, que con Nada se opone a la noche, su anterior libro, arrasó en Francia y en medio mundo. Si en esa y en alguna otra obra anterior utilizaba los recursos novelescos para abordar una historia real, aquí viste de relato verídico una ficción. ¿O no?

Delphine es una escritora que ha pasado del éxito apabullante que la puso bajo todos los focos al vértigo íntimo de la página en blanco. Y es entonces cuando se cruza en su camino L., una mujer sofisticada y seductora, que trabaja como negra literaria redactando memorias de famosos. Comparten gustos e intiman. L. insiste a su nueva amiga en que debe abandonar el proyecto novelesco sobre la telerrealidad que tiene entre manos y volver a utilizar su propia vida como material literario. Y mientras Delphine recibe unas amenazantes cartas anónimas que la acusan de haberse aprovechado de las historias de su familia para triunfar como escritora, L., con sus crecientes intromisiones, se va adueñando de su vida hasta bordear la vampirización…

Dividida en tres partes encabezadas por citas de Misery y La mitad oscura de Stephen King, Basada en hechos reales es a un tiempo un poderoso thriller psicológico y una sagaz reflexión sobre el papel del escritor en el siglo XXI. Una obra prodigiosa que se mueve entre la realidad y la ficción, entre lo vivido y lo imaginado; un deslumbrante juego de espejos que propone una vuelta de tuerca a un gran tema literario -el doble- y mantiene en vilo al lector hasta la última página.

«Delphine de Vigan cuestiona con inteligencia el papel del escritor en nuestra sociedad del simulacro» (Jeanne de Ménibus, Le Figaro Magazine).

«La autora nos presenta una potente reflexión sobre el poder de la literatura, una historia cautivadora que juega con los esquemas del thriller» (Sabine Audrerie, La Croix).

«Un libro perturbador, de una inteligencia desbordante. La tensión crece página a página. Una novela apasionante» (A. M., Version Femina).

«Un audaz tour de force. Se interroga sobre el poder de la ficción, lo verdadero y lo falso, embarcando al lector en un thriller que quita el aliento» (Alexandre Fillon, Livres Hebdo).

«Tan maquiavélica como brillante. Un híbrido entre el universo de Stephen King -sobrenatural, paranoico, con la amenaza constante que emana de lo cotidiano- y ese género tan francés de la autoficción» (Nelly Kaprièlian, Les Inrockuptibles).

«Un thriller diabólicamente perverso» (Thomas Mahler, Le Point).

 

PÁGINAS DEL LIBRO

     Pocos meses después de que apareciera mi última novela, dejé de escribir. Durante casi tres años, no escribí una sola línea. Las expresiones estereotipadas deben interpretarse algunas veces al pie de la letra: no escribí ni una carta burocrática, ni una tarjeta de agradecimiento, ni una postal de vacaciones, ni una lista de la compra. Nada que exigiera un esfuerzo de redacción, que obedeciese a una preocupación formal. Ni una línea, ni una palabra. Ver un bloc, una libreta o una ficha me producía náuseas.

   Poco a poco, el mismo gesto pasó a ser ocasional, vacilante, no lo ejecutaba ya sin aprensión. El simple hecho de empuñar una pluma se me hizo cada vez más difícil.

     Más adelante, me entraba pánico sólo con abrir un documento de Word.

     Buscaba la postura adecuada, la orientación óptima de la pantalla, estiraba las piernas bajo la mesa. Y luego permanecía así, inmóvil, durante horas, con los ojos clavados en la pantalla.

     Tiempo después, empezaron a temblarme las manos en cuanto las acercaba al teclado.

    Rechacé sin distinción cuantas ofertas me propusieron: artículos, noticias de verano, prólogos y otras participaciones en obras colectivas. La simple palabra escribir en una carta o en un mensaje bastaba para que se me hiciera un nudo en el estómago.

     No, ya no podía escribir.

     Escribir, ni pensarlo.

[ADELANTO DEL LIBRO EN PDF]