Ficha técnica

Título: Barba Azul | Autor: Amélie Nothomb | Traducción: Sergi Pàmies | Editorial: Anagrama | Colección: Panorama de narrativas  | Páginas: 144 | Género: Novela | ISBN: 978-84-339-7884-4 | Precio: 14,90 euros |Ebook: 11,99 euros

Barba Azul

ANAGRAMA

Como en la fábula de Charles Perrault, en el Barba Azul de Amélie Nothomb hay un ogro seductor y misterioso, un castillo y una habitación secreta. Saturnine es una hermosa joven que acude impaciente a una cita para alquilar una habitación en París. El propietario de la mansión es Elemirio Nibal y Mílcar, un aristócrata español amante de la buena cocina y ávido lector de las actas de la Inquisición, pero también de los textos del místico Ramon Llull. Antes de la bella Saturnine, otras ocho mujeres le alquilaron una habitación y desaparecieron en misteriosas circunstancias, después de entrar en la estancia prohibida. Porque esta deliciosa, libre y absolutamente «nothombiana» versión de Barba Azul es también una fantasía siniestra. Una bomba de relojería que anuncia su estallido a través de los suculentos diálogos, regados con el mejor champán francés, entre el ogro contemporáneo y su supuesta víctima. Amélie Nothomb festeja por todo lo alto dos décadas de trayectoria literaria. Y como en los mejores cuentos de hadas, dosifica en su novela humor y horror en la más justa proporción, al mismo tiempo que pervierte y subvierte la fábula en la que se ha inspirado.

«Este Charles Perrault, aderezado con la salsa Nothomb, tiene un aroma exquisito de azufre, de erudición y de humor. Un cuento que se devora con un apetito de ogro» (Valérie Lejeune, Le Figaro Magazine). 

«Sobre un fondo de omelettes, de langosta, de saint-honoré y champán, Amélie Nothomb, con su arte para los diálogos refinados, se revela más espiritual que nunca. El lector recorre gozoso esta deliciosa fantasía. ¡Larga vida a Saturnine! ¡Y a Amélie!» (L’Express).

«Una bella pirueta que en ocasiones nos hace pensar en Higiene del asesino. Pero también un apasionante juego de pistas en el que, como es habitual, Amélie Nothomb se divierte con los nombres y los signos. Y muy pronto los lectores descubren que hay un enigma a resolver…» (Marie-François Leclère, Le Point).

«Veinte años después de su aparición en la escena literaria, Amélie Nothomb sigue ahí, y muy presente» (Pierre Vavasseur, Le Parisien).

«Un texto depurado. Unos diálogos brillantes. Un relato original, construido como esos cuentos filosóficos que la autora imagina tan bien. Un crescendo de escalofríos, y un final inesperado. Sin duda, un «Nothomb» de una cosecha excelente» (L’Ést-Éclair).

«Barba Azul, la vigésima primera novela de Amélie Nothomb, alimenta aún más la leyenda de una escritora de gustos y obsesiones insólitos, de angustias devastadoras -y prolíficas, puesto que nutren su inspiración y sus constantes éxitos. ¿Lograremos alguna vez desvelar el misterio Nothomb?» (Patricia Gandin, Elle).

 

PÁGINAS DEL LIBRO 

      Cuando Saturnine llegó al lugar de la cita, le sorprendió que hubiera tanta gente. Sospechaba que no sería la única candidata, desde luego; pero de ahí a ser recibida en una sala de espera en la que la precedían quince personas, iba un trecho.

      «Demasiado bonito para ser verdad», pensó. «Nunca conseguiré que me elijan como coinquilina.» No obstante, como se había tomado libre toda la mañana, decidió esperar. Aquel magnífico lugar la invitaba a hacerlo. Era la primera vez que entraba en un palacete del distrito séptimo de París y no daba crédito al lujo, la altura de los techos y el sereno esplendor de lo que apenas constituía una antesala.

        El anuncio especificaba: «Habitación de 40 m2 con cuarto de baño, libre acceso a una cocina amplia y equipada», por un alquiler de 500 euros. Debía de tratarse de un error. En todo el tiempo que llevaba buscando alojamiento en París, Saturnine había visitado tugurios infectos de 25 m2 sin siquiera baño por 1.000 euros al mes, que encontraban arrendatario. ¿Qué clase de embrollo escondía aquella milagrosa oferta?

       A continuación se fijó en los otros aspirantes y se dio cuenta de que sólo había candidatas. Se preguntó si el coinquilinato era un fenómeno femenino. Todas aquellas mujeres parecían angustiadas y Saturnine las comprendía: ella también ansiaba quedarse con la habitación. Sin embargo, ¿por qué iban a elegirla a ella en lugar de a aquella dama de aspecto tan respetable o de esa mujer de negocios de impávido moldeado?

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