Ficha técnica

Título: Atlas de las constelaciones. Las historias que nos cuentan las estrellas | Autoras: Susanna Hislop y Hannah Waldron | Traducción: Alejandro Schwartz | Ilustraciones:  Hannah Waldron | Editorial: Errata Naturae | Colección: Fuera de colección | Formato: 18 x 26 | Fecha: octubre 2017 | Páginas: 224 | ISBN: 978-84-16544-49-3 | Precio: 24,90 euros

Atlas de las constelaciones

ERRATA NATURAE

Mira hacia arriba: es de noche y sobre tu cabeza hay un lienzo oscuro, repleto de diminutos puntos blancos. Si te fijas bien, puedes unirlos en tu mente, y si lo haces correctamente, conseguirás que se ponga en movimiento un fantástico carnaval de criaturas familiares o salvajes, algunas de ellas míticas, otras divinas. Sus historias, relatadas en incontables lenguas, reverberan aún en nuestras vidas y en nuestros sueños, incluso aquellas que piensas que no conoces o que nunca escuchaste. Lo creas o no, tanto tú como yo estamos hechos de las historias en las estrellas. La escritora Susanna Hislop y la ilustradora Hannah Waldron nos guían por los siglos y las culturas para contarnos todas esas historias, las de las ochenta y ocho constelaciones que componen el cielo nocturno. Una lectura maravillosa y un libro bello como la propia noche.

«Atlas de las constelaciones es un libro bellísimo. Una de mis posesiones más preciadas». Mary Beard, Premio Princesa de Asturias, 2016

«Susanna Hislop, escritora y amante de la astronomía, explora las ochenta y ocho constelaciones y nos relata sus historias de manera cautivadora y, en muchos casos, divertida. Las ilustraciones de Waldron son sorprendentes, un complemento perfecto de las deliciosas historias que nos cuenta Hislop. No se trata de un atlas en el sentido literal, sino de una exploración fascinante y gozosa del cosmos. Un libro muy atractivo y recomendable para todos aquellos a los que le interese la astronomía, el arte, la mitología, la historia…». Library Journal

 

«VEO VEO» EN EL NEGRO CIELO  

ESTOY DE PIE en medio del campo, en algún lugar. He perdido de vista a todos mis amigos hace horas, y todo esto ocurre mucho antes de que los teléfonos móviles se hagan omnipresentes, no hablemos ya de que una quinceañera pueda permitirse uno. El barro comienza a filtrarse en mis zapatillas Puma, abriéndose paso a través de las bolsas de plástico que he rodeado con cinta adhesiva, a modo de impermeable improvisado.

     Conozco las letras a la perfección. Las canto en voz alta, entusiasmada, junto a miles de personas que vibran unas contra otras como partículas de un gas denso atrapado en una campana de cristal; unas veces chocando entre ellas, otras veces alejándose para tomar una cerveza. Canto con una intensidad proporcional a la pasión que siento por las cuatro estrellas que tengo frente a mí.

     A pesar de que he cantado esta canción cientos de veces -en mi habitación, en fiestas cargadas de feromonas o al borde de una cancha en construcción-, no conozco el significado de sus palabras. No podría deletrearlas o escribirlas, para mí son sólo sonidos y sílabas.

     De manera que no tengo ni idea de que Alex James está hablando de astronomía. O de que las extrañas palabras de la canción de Blur que estoy cantando a voz en grito, hacia la oscuridad del cielo nocturno, son nombres de lunas, planetas y estrellas sobre mí. Incluso conociendo el significado de las letras, grabadas a fuego en mi memoria, dudo de que mirara hacia arriba: está lloviendo a cántaros, y gotas enormes de agua golpean la capucha de mi chubasquero Adidas. Pero si alejara la mirada de las luces del escenario hacia el cielo nocturno de junio, podría ver Escorpio y Sagitario acercándose a su punto álgido, la diadema centelleante de la Corona Boreal, altísima sobre mi cabeza, o Altair y Vega, dos de las estrellas cuyos nombres significan tanto para mí, incluso en una canción indefinida, y que, junto con Deneb, forman el triángulo de verano que se eleva en este instante en la oscuridad.

      Por ahora, sin embargo, estoy cantando. Estoy cantando palabras insondables, que me han sido transmitidas para dar cuenta de la felicidad, de lo vasto y misterioso del universo, y que tienen todo el sentido. 

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