Ficha técnica

Título: Aquiles o El guerrillero y el asesino | Autor: Carlos Fuentes | Editorial: Alfaguara | Colección: Hispánica | Formato: Tapa blanda con solapa | Medidas: 154 X 239 mm | Páginas: 200 | ISBN: 9788420423821 | Fecha: may/2016 | Precio: 17.90 euros | Ebook:

Aquiles o El guerrillero y el asesino

ALFAGUARA

Aquiles o El guerrillero y el asesino, la novela inédita en la que Carlos Fuentes trabajaba cuando murió, es un relato personal, fascinante y revelador sobre un episodio controvertido de la historia contemporánea de Colombia.

Basándose en la biografía de Carlos Pizarro, uno de los jefes del movimiento guerrillero M-19, el autor dio forma en esta novela a un personaje carismático, lleno de luces y de sombras. Un Aquiles que, como los protagonistas de los poemas homéricos, se siente llamado a pasar a la acción y acaba enfrentándose a un destino inexorable que le había estado esperando paciente.

Críticas:

«Una novela que, a pesar de estar basada en hechos reales y en un personaje histórico y contemporáneo como es Carlos Pizarro, destaca por su riqueza lingüística, por su pulso narrativo y porque, en conjunto, es una metáfora tan cruel como descarnada de la sociedad colombiana de los últimos años.» Diego Gándara, La Razón

La opinión de otros grandes autores:
«En alguna parte se pregunta Fuentes si tiene derecho como mexicano a hablar de Colombia, a cantar la cólera de un Aquiles colombiano. Es una pregunta curiosa, viniendo de alguien que ya se ha apropiado de todo el territorio de la cultura hispánica, de la frontera norteamericana, de la vida dentro de un vientre. La obra de Fuentes le ha dejado a mi generación ese legado: el derecho inalienable que tiene el novelista latinoamericano de apropiarse del mundo entero en la ficción; o mejor, la obligación que tiene de irrespetar las fronteras. Que el Pizarro de turno sea el guerrillero colombiano o el conquistador español es quizás lo de menos: lo importante es que una vez más la realidad histórica, que en su miopía puede hablar de épocas, volverá, por espacio de una novela, a hablarnos de destinos individuales. El lugar y el tiempo, esas coordenadas inevitables de la novela, existen para servir al novelista, no el novelista para servirlas a ellas.» Juan Gabriel Vásquez

«Su fe en el destino mesiánico de las letras no reconoce límites. Ni admite broma, por supuesto. Un escritor así, siendo tan buen escritor, es dos veces bueno.» Gabriel García Márquez

«Su obra es un testimonio elocuente de todos los grandes problemas políticos y realidades culturales de nuestro tiempo.» Mario Vargas Llosa

«La vasta obra de Fuentes como novelista, ensayista y dramaturgo, y enseñante en las principales universidades de Europa, Estados Unidos e Hispanoamérica hacen de él, juntamente con el fallecido Juan Rulfo, los dos polos de la narrativa mexicana e iberoamericana contemporánea.» Augusto Roa Bastos

«Admiro esa incesante energía de invención que tiene para buscar cada vez un nuevo camino para decir que lo todo escritor tiene que decir, que son dos o tres cosas pero que constituyen su razón de existir.» Álvaro Mutis

 

Aquiles, entre la crónica y la ficción

Prólogo por Julio Ortega

Conocí a Carlos Fuentes el verano de 1969, en la Ciudad de México, y he compartido con él hasta el final una periódica conversación sobre libros, lecturas y proyectos al azar de los coloquios pero, sobre todo, en sus visitas anuales a la Universidad de Brown, donde lo tuvimos de professor-at-large durante casi veinte años. En su tiempo en Yale, Emir Rodríguez Monegal solía decir que él y Haroldo de Campos tenían montado un «circo ambulante» que perfeccionaba su acto en el circuito de los campus universitarios. Carlos Fuentes era, a pesar de las apariencias de cosmopolita feliz, impecablemente profesional.

Organizaba sus papeles con esquemas, notas y citas, y prefería escribir sus conferencias para leerlas de pie, con gusto y brío. Sus clases tenían la sobriedad de una lección magistral. Me costó animarlo a contar el proceso de escritura de algunos libros suyos, lo que consideraba meramente «anecdótico». Había explicado, con elocuencia, el origen de Aura en un ensayo que escribió en inglés, demostrando que esa novela venía de muchas fuentes (relatos, películas y hasta una ópera), y era inevitable concluir que venía, en efecto, de la literatura. Luego deduje que esa argumentación velaba una trágica relación amorosa. Y es probable que algunas líneas narrativas de su vasta obra resuelvan la experiencia como transfiguración eminentemente literaria.

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