Ficha técnica

Título: Aquí yacen dragones | Autor: Fernando León de Aranoa |   Editorial: Seix barral | Colección: Biblioteca Breve | Género: Novela | ISBN: 978-84-322-1476-9 | Páginas: 200 | Formato:  13,3 x 23 cm.| Encuadernación: Rústica con solapas  | Código: 10011586 | PVP: 19,80 € | Publicación: 2013

Aquí yacen dragones

SEIX BARRAL

La primera incursión en la ficción del director de películas como Barrio, Los lunes al sol y Princesas, una travesía a través de una realidad enriquecida por la mirada poliédrica de Fernando de Aranoa, un autor dotado de una poderosa imaginación creativa, que devuelve la magia y la ilusión al mundo que nos rodea. El presente volumen recoge piezas narrativas de distinta extensión y temática, más de cien textos que sorprenden, inquietan y estimulan la imaginación. 

 

AVISO A LECTORES  

     Los dragones del título yacen desde hace siglos en los mapas incompletos de la antigüedad, en los que el mundo terminaba allí donde lo hacía el conocimiento. Señalaban en ellos la cautela de los navegantes, el lugar donde daban la vuelta ante el riesgo de agotar la provisión de agua o, peor aún, de que sus naves cayeran por el abismo aterrador que esconden sus últimos pliegues.

     Aquí yacen dragones. Una leyenda que, acompañada de monstruosas serpientes aladas, advertía de la presencia, a partir de ese punto, de peligros desconocidos. Un Cuidado con el perro pavoroso, un aviso a navegantes con el que los cartógrafos medievales perseguían disuadir a potenciales exploradores: no sigan por ahí, de hacerlo encontrarán quizá el horror y la muerte. Y a la vez, una bella metáfora: donde termina el conocimiento, empieza la imaginación. El miedo es, al fin, sólo una de sus manifestaciones, acaso la más popular. La que con mayor eficacia se ha utilizado a lo largo de la historia para inmovilizar, para poner límites. La que han empleado indistintamente madres y dictadores para someter a niños, adolescentes conflictivos o pueblos enteros.

     Este libro comienza donde los navegantes daban la vuelta, guiados por la cautela. Desprecia las advertencias y los límites, y se adentra con decisión en los espacios inexplorados de la fantasía: la oscuridad bajo la cama de un niño, una puerta entornada al final del pasillo luminoso de nuestra adolescencia, o el último pliegue de la falda de Andrea.

     Es allí, donde el conocimiento no alcanza, donde la ficción se hace más necesaria. Porque ofrece explicaciones, y ayuda a construir un modelo, una réplica eficaz, coherente. Tal vez sea, para los que creemos en ella, lo que la fe es para los creyentes: respuesta, paracaídas, certeza. La única manera de darle sentido a la vida, de someter a una lógica a aquello que no la tiene ni podrá tenerla nunca. La manera, en fin, de soportarla.

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