Ficha técnica

Título: ¿Adónde van los chinos cuando mueren?. Vida y negocios de la comunidad china en España | Autor: Ángel Villarino | Editorial: Debate| Colección:  Debate | Género: Ensayo | ISBN: 9788499922850 | Páginas: 304 | PVP: 12,99 € | Publicación: 30 de noviembre de 2012

¿Adónde van los chinos cuando mueren?

DEBATE

Un trabajo de investigación iniciado mucho antes de que el caso Emperador saliera a la luz y que va mucho más allá: un estudio global sobre la realidad de la vida y negocios de la comunidad china en España, la comunidad inmigrante más próspera de nuestro país.

La operación Emperador ha arrojado bruscamente a la comunidad china a la primera plana de los medios. Pero más allá del escándalo, sigue habiendo un enorme vacío, un gran desconocimiento del que es uno de los grupos de inmigrantes más numerosos y el más próspero de nuestro país: la china es ya la única comunidad inmigrante que sigue creciendo en número e influencia a pesar de la crisis económica.

También es el único colectivo cuyas altas en la seguridad social no dejan de aumentar. Encabezan cada vez más listas, se enriquecen de manera visible, abren negocios, compran casas y tejen una red de intereses sólidos con instituciones y empresarios locales. El periodista Ángel Villarino se adentra en los entresijos de esta comunidad y aporta claridad en un trabajo de investigación que es resultado dos años de investigación, el asesoramiento de tres colaboradores chinos, decenas de viajes por China y Europa y cerca de 300 entrevistas.

Porque son muchas las preguntas que se repiten miles de personas cada día y que hasta la fecha no se han sabido responder de una manera convincente y ordenada: ¿Cómo consiguen salir adelante sin apenas dominar el castellano? ¿De dónde salen esos cien mil euros en contante que, arrugados en una bolsa de plástico, utilizan para pagar el traspaso de un local? ¿Entierran a sus muertos o los hacen desaparecer para reciclar los permisos de residencia? ¿Pagan impuestos o están exentos por ley? ¿Suben al cielo de los inmigrantes trabajadores y modélicos o descienden a los infiernos de los evasores de impuestos y los negociantes que explotan a sus compatriotas? ¿De dónde vienen? ¿Cómo llegaron hasta aquí? ¿Por qué prosperan tan rápido? ¿A qué aspiran en la vida? ¿Cuál es su gran debilidad? ¿Cómo educan a sus hijos?

El resultado de este trabajo es un relato coral que explica uno de los fenómenos más desconocidos e interesantes de la sociedad española actual, que tumba los mitos más extendidos sobre la comunidad china en España y que saca a la luz aspectos igualmente sorprendentes y de los que nadie habla. 

 

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Los inmigrantes que vinieron del futuro. ¿quiénes son y por qué deberíamos interesarnos por ellos? 

Amanece y las primeras luces del alba sorprenden en la calle a millones de españoles. Borrachos, sudorosos, felices, agarrados a una bandera o a una litrona, celebran el primer triunfo de su selección en un Mundial de fútbol. Sin apenas rozarlos, Chen Lang se abre paso entre la multitud y acelera el ritmo cuando divisa la boca de metro. Él también tiene algo importante que festejar: acaba de ganar sus primeros quinientos euros en Madrid. Con una mano aprieta los billetes arrugados en el bolsillo y con la otra va contando las estaciones para saber dónde bajarse. Apoyado en la pared del vagón, repasa mentalmente la noche, sin hacer demasiado caso a la multitud que le rodea, en su mayoría jóvenes como él, pero de mirada vidriosa, demacrados por la juerga. Unos minutos más tarde, Lang entra en casa, devora una sopa de fi deos precocinados y se tumba boca arriba en la litera, en silencio. Sus cinco compañeros de habitación todavía duermen. Antes de una hora todos tendrán que ir otra vez a trabajar, pero él se deja atrapar por un sueño tranquilo y profundo, algo que no le ocurría desde que abandonó su país cuatro meses atrás. Está satisfecho. A este ritmo, piensa, no tardará más de dos años en devolver el dinero que debe.

     Fue su primo Wen quien le propuso la idea unos días antes. En la peluquería donde ambos trabajan, le explicó entre susurros algo que había oído en un restaurante, mientras escuchaba una conversación ajena. El negocio no parecía arriesgado. Otros muchos chinos ya lo habían hecho y les había salido bien. Llenarían cuatro carritos de supermercado con cervezas y comida, comprarían banderas, bufandas y bocinas. Si España levantaba el trofeo en la fi nal, podrían ganar más que en dos semanas recortando melenas y fregando suelos. Si la selección perdía, recuperarían parte de la inversión colocando la mercancía en los locales chinos del barrio.

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