Ficha técnica

Título: Acerca de la libertad | Autor: Günther Anders | Editorial: Pre-Textos |Prólogo: María Maomed Parraguez, César de Vicente Hernando | Traducción: María Maomed Parraguez, Virginia Modafferi | Encuadernación: Rústica | Formato: 19×13 cm | ISBN: 978-84-15576-82-2 | Páginas: 124 | Precio: 13 euros

 

Acerca de la libertad

PRE-TEXTOS

El presente volumen lo integran dos ensayos que el filósofo judío-alemán Günther Anders (1902-1992) escribió durante su exilio en Francia. Basados en una conferencia leída en la Kant-Gesellschaft de Frankfurt en 1929 (ante figuras como Theodor Adorno, Max Horkheimer, Hanna Arendt, Paul Tillich o Karl Mannheim, entre otros), que se perdió durante la emigración a Francia y fue reescrita y publicada en francés bajo el nombre de pila del filósofo, Günther Stern. La importancia de estos ensayos reside en que, además de haber influenciado a Sartre, corresponden a la primera reflexión antropológica de Anders, fundamental para comprender las tesis de fondo sobre la «extrañeza del hombre en el mundo». Con ellos, Anders sienta las bases de su «ontología negativa» del ser humano que marcará todo su pensamiento posterior. Ambos fueron publicados por el propio autor en Recherches Philosophiques, París. El lector tiene en sus manos la primera versión española de ambos textos.

I. GÜNTHER STERN (ANDERS) Y SU PROYECTO ANTROPOLÓGICO

Una tarea central del quehacer filosófico es no prohibirse preguntas. Evidentemente, hay algunas no sólo más complejas que otras, sino también filosóficamente más importantes. Aquella acerca de la identidad de la naturaleza humana o la determinación de su especificidad se encuentra, probablemente, entre las más difíciles de tratar. Pese a ello, no ha sido en absoluto descuidada por el pensamiento filosófico. La cuestión de saber «qué es el hombre», qué lo distingue de los demás seres vivos o cuál es su naturaleza y su «lugar» o «situación» específicos en el mundo despertó un particular interés a principios del siglo XX. La antropología filosófica había tenido expresión analítica en la teoría kantiana, a través de la distinción entre la antropología fisiológica, que trataba de pensar lo que la naturaleza hace con el ser humano, y la antropología pragmática, que estudiaba lo que el ser humano hace como sujeto libre, pero se vio reducida debido a la preeminencia del empirismo científico de sus antropologías. En la década de los años veinte, sin embargo, asistimos a un resurgimiento original y fecundo de la antropología filosófica. La quiebra de la confianza en el progreso de la humanidad, derivada de la devastadora Gran Guerra (1914-1918), así como el cuestionamiento definitivo del ser humano como centro de los acontecimientos naturales (señalados por la nueva física) y sociales (con las teorías sociológicas), y la fuerza con que irrumpen los discursos sobre su historicidad (procedentes del marxismo y de la filosofía de la vida), hacen que la vuelta a la antropología tenga que efectuarse, necesariamente, desde otro lugar. En el prólogo de su libro El puesto del hombre  en el cosmos, Scheler escribía: «Los problemas que el hombre se plantea acerca de sí mismo han alcanzado en la actualidad el máximo punto que registra la historia por nosotros conocida. En el momento en que el hombre se ha confesado que tiene menos que nunca un conocimiento riguroso de lo que es, sin que le espante ninguna respuesta posible a esta cuestión».

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